El Sufrimiento

 

Job 1:1-12 (Haga click para leer el pasaje bíblico)

 Cuando meditamos acerca de nuestro Señor Jesucristo, encontramos en la Biblia muchos pasajes en los cuales indagar, profundizar y estudiar. Muchas cosas también  para decir de Él. Pero cuando llegamos a Getsemaní,   solo podemos considerarlo de lejos; solo ver los bordes de esto. Es algo demasiado profundo, demasiado santo y misterioso. Tan grande fue el dolor, tan inmensa la agonía, tan tremenda la lucha que jamás lo podremos entender en su totalidad.

De la misma manera si meditamos acerca de la vida y la experiencia  cristiana, podremos encontrar muchos temas para estudiar y profundizar. Podremos hablar de la Fe, del Amor, de las profecías, de los dones espirituales y muchas cosas más. Pero cuando llegamos al tema del sufrimiento humano y especialmente el sufrimiento de los hijos de Dios, la mente también llega al límite; el alma se estremece y la razón se bloquea; es insuficiente. Nos quedamos sin respuestas. Estamos frente a un misterio enorme; cuando los sueños se rompen; cuando la muerte nos visita; cuando hay niños que padecen, cuando hemos sufrido grandes pérdidas; cuando hemos sido robados, estafados, traicionados o cuando hemos fracasado. Pueden ocurrirnos las cosas más tremendas.

En estos casos, cuando estamos en medio de la gran aflicción  hay algo que necesitamos desesperada y urgentemente: … ALIENTO!!!

Tres de cada cuatro personas con las que hablamos en estos días, directa o indirectamente nos trasmitirán este mensaje: ¡Por favor dame una palabra de aliento! Sin duda una de las mejores maneras en la que podemos mostrar nuestro amor y cumplir nuestra misión como cristianos,  es alentar a otros; llevar esa palabra que puede hacer la diferencia entre desmayar o perseverar, sucumbir o ganar la batalla.

¡Que bueno! Si podemos decir como el Cristo dijo aquel día:

1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;

2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, … (Is 61:1)

El libro de Job en la Biblia, es uno de los que puede alentarnos más cuando nos ha sobrevenido alguna desgracia, ya que en él vemos a Job haciendo las mismas preguntas que estamos haciendo nosotros, los mismos porqué surgen de nuestro clamor y como Job, hallaremos los mismos para qué.

Demos una mirada primero al Job próspero a ese que era perfecto y recto según el mismo testimonio de Dios; varón sabio y consejero de muchos. Era rico materialmente, pero también lo era en el hecho de que tenía una familia grande y armoniosa. Sus hijos no estaban divididos sino que tenían una hermosa amistad. A pesar de su grandeza, Job era un hombre humilde y consciente además de su fragilidad, de su vulnerabilidad y de su necesidad por lo cual oraba intensa y perseverantemente.

¡Cuanta falta hacen hoy, hombres así! Vivimos en épocas donde la corrupción está instalada en todos los niveles de la política, los funcionarios, los empresarios y los comerciantes. La sociedad entera ha abandonado los buenos valores de la moral y el resultado está a la vista. Job predicaba con su ejemplo; él había hecho pacto con sus ojos. No habría de mirar a una virgen. Él guardaba su corazón puro. Hoy se predica mucho; pero pocos predican con el ejemplo como lo hacía Job.

En segundo lugar miremos ahora un poco a Satanás: que notable es que el diablo fue invisible para Job. Es astuto y maligno y odia con toda su fuerza al hijo de Dios. Ya entonces se ocupaba en andar y rodear la tierra y Pedro nos dice en su epístola que aún anda como león rugiente buscando a quien devorar. Además él conocía bien a Job; y, si eres alguien que sirve a Dios, el te conocerá bien. Satanás entonces acusó a Job delante Dios y ahora nos dice Apocalipsis, que él es el acusador de los hermanos y los acusa día y noche. Él nos acusa delante de Dios y de nuestras conciencias. Satanás también se caracteriza por usar “medias verdades” como una de sus armas más efectivas; la otra es el desaliento. El también tiene instrumentos para hacer daño a  los hijos de Dios; en los días de Job usó a los sabeos, al fuego y al viento. Hoy usa personas, usa medios de comunicación, religiones falsas, filosofías falsas y muchos medios más; pero su objetivo es uno solo. Él quiere destruir a los seres humanos. Los odia con toda su fuerza y aún más a aquellos que sirven a Dios. Sin duda él quiere nuestro mal y no se conforma solo con molestarnos o amargarnos; ¡él nos quiere destruir!. Satanás quiere destruir las familias rebelar a los hijos; ¡él tira a matar!. ¡No nos engañemos pensando que se va a conformar con algo menos!

¡Pero ahora, en tercer lugar miremos a Dios! ¡Dios reina! El diablo tiene cierto derecho sobre nosotros que ganó cuando nosotros pecamos. Él puede pedirnos para zarandearnos como a trigo, ¡pero Dios le dice guarda su vida! El diablo no puede ir mas allá de lo que Dios le permite. Vemos que ¡Dios testifica de sus hijos!. El dijo un día de Jesús: “Este es mi hijo amado, en el tengo toda mi complacencia”. El testificó de Job: “..no has considerado a mi siervo Job…?” Que reveladora es esta palabra “considerado” : no es solo mirar. Dios no nos ve como una serie de datos; no nos ve como el patrón de una empresa ve a su empleado; éste ve la ficha del empleado y sabe muchas cosas de él pero sin embargo solo es un número. Dios nos ve como un padre y un padre amoroso. Él sabe de nosotros; “yo conozco tus obras…”dice en Apocalipsis. Yo conozco tus pruebas, tus circunstancias. Yo conozco tus penas, tus luchas, tu pobreza, tu necesidad, yo conozco tus lágrimas y tus temores.

Dios te ve como solo Él puede verte. Todos veían en Saulo un enemigo, un perseguidor, una amenaza para los creyentes: Dios vió un apóstol. Todos veían en David a un pequeño pastorcito: Dios vio un gran rey!.

Miremos ahora al Job probado: Cuándo fue probado Job? La Biblia nos dice que fue cuando el estaba en su momento más próspero y cuando espiritualmente estaba mejor; él esperaba el bien, quizá esperaba un premio; si embargo vino la prueba y exclamó: “cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal”. José fue vendido cuando Dios le reveló que el sería grande y brillaría. Elías sufrió su prueba más tremenda al poco rato de haber tenido su más grande victoria.

Cuánto fue probado Job? : Los números en la Biblia tienen a veces su significado. El 99 se menciona cuando el Señor va a buscar a la oveja perdida y dice que hay mas gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan arrepentimiento. Pero creo también que el 99 es el número de la prueba; porque cuando Dios prueba a un hijo suyo, lo prueba hasta el 99% de lo que puede soportar.

Como fue probado Job? Fue probado con aquello que él más temía.

Ante esta prueba tan grande, qué fue lo que le sostuvo?. Cuál fue la clave de su victoria?

Esto viene de Dios; el vio la mano Dios en todo lo que le sucedía. “Yo sé que mi redentor vive” decía en un oportunidad; y “aunque El me matare, en Él esperaré” decía en lo mas recio de su dolor!.

Cual fue el resultado de la aflicción de Job?:

1)      El nombre de Dios fue glorificado. Job fue como un trofeo delante de las potestades del mal y Dios se agradó de él. Si Dios decía antes de la prueba: “Has considerado a mi siervo Job…?” Cuánto más ahora que él había permanecido íntegro!!!.

2)      El recibió el doble de todas las bendiciones que tenía; aún sus diez hijos ya que los primeros diez estaban con Dios y volverían a estar con Job en la eternidad.

3)      Conoció a Dios de una manera mas real y más profunda y podía decir: “de oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven”

4)      Fue, es y seguirá siendo de gran consuelo y enseñanza para todos los que sufren y sufrirán a través de los siglos. El suspiró diciendo :

23 ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro;24 Que con cincel de hierro y con plomo Fuesen esculpidas en piedra para siempre!

Dios oyó ese suspiro y con cincel de hierro fueron escritas; y también nosotros podemos considerar a Job el siervo de Dios e imitar su fidelidad.

Vemos en el libro de Job, que después que este se quejó de su desdicha actual, que recordó su felicidad anterior, que pensó que Dios era indiferente y discurrió sobre la brevedad de la vida, Eliú habló sobre la grandeza de Dios. Dios habló después y convenció a Job de su ignorancia. Entonces Job llegó la punto en que dijo: 5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. 6 Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.

De que se arrepintió Job? El se arrepintió de su manera de ver las cosas; se arrepintió de sus juicios preconcebidos, de sus ideas erróneas acerca de Dios; el se arrepintió de sus planes y abrazó los planes de Dios. Dios le llevó quizá a la meta donde Job quería llegar, pero le llevó por un camino muy diferente. El dolor y el sufrimiento no estaban en los planes de Job pero si lo estaban en el plan de Dios. Es posible que nosotros estemos pasando por el dolor ahora y estemos perdidos en medio de nuestro camino. Ojalá que como Job podamos ver la mano de Dios en esto y que como Job podamos decir:  10 Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.

 

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Job 1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas. 3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales. 4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.

5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días. 6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. 7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10 No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

 

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