Los Muros de Jerusalén
Nehemías 1:1 -11(Haga click para leer el pasaje bíblico)
V 3
El pueblo judío había sido dispersado, llevado en cautividad y los pocos que habían quedado en Jerusalén estaban en gran miseria y necesidad. La ciudad estaba destruida y aquel remanente podía observar las ruinas; podía ver los muros derribados y las puertas consumidas por el fuego. ¡Qué desolados debían sentirse! Cuántas veces podemos pensar que así, en ruinas, puede estar una vida. Quizá la nuestra o la de algún amigo querido. Tal vez un área de nuestra vida está en ruinas; puede ser la comunión con Dios, o nuestro trabajo para Él, o la familia, o el matrimonio. Quizá esta imagen pueda describir también a una iglesia en particular.V4
Nos dice el pasaje que Nehemías al enterarse del mal en el que se hallaban sus hermanos, se sentó, lloró y se dolió en gran manera. Puede ser que nosotros también estemos en esa actitud: "sentados y llorando"; pero ¡qué bueno! que Nehemías no se quedó así. Él oró; y algo muy importante es que Nehemías sabía a qué Dios estaba orando. Él tenía una imagen correcta de Dios. Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia.Él oró al Dios de los cielos: no un dios terrenal creado a nuestra semejanza; no un dios falto de santidad y de poder al cual podemos usar como un objeto y tratar sin reverencia. No un dios constituido por aquellas cosas que los hombres aman mucho como el dinero o el placer, o aquellas cosas que los hombres temen mucho como puede ser otro ser humano o alguna circunstancia muy adversa. Siempre que queramos encontrar si hay algún ídolo en nuestra vida, busquemos entre las cosas que amemos o temamos mucho.
Un Dios Grande: tan grande que todo lo abarca; yo soy pequeño, una iglesia puede ser pequeña, Jerusalén era pequeña, pero Dios es Grande. Que nuestra pequeña mente, no limite la grandeza de Dios.
Fuerte: Nehemías y sus compañeros fueron tildados de judíos débiles por sus enemigos y en verdad los eran. Pero ellos tenían un Dios Fuerte que todo lo puede. Él podía reedificar a Jerusalén y levantarla de aquellas ruinas.
Un Dios Temible al cual todos harían bien en temer, porque el no puede ser engañado. ¿Porque quién podrá resistirle cuando su ira se enciende?.
Dice también que Nehemías oraba al Dios que guarda el pacto: es el Dios fiel, el Dios que cumple su palabra. Muchos gobernantes han prometido sin cumplir. Muchos esposos y esposas juraron fidelidad pero rompieron su pacto; pero el Dios de Nehemías y nuestro Dios, ¡es el Dios que guarda el pacto!, Que cumple todas y cada una de las promesas que hizo en su palabra. Hace muchos años Jorge Müller se aferró a esa promesa que dice: "... abre tu boca, y yo la llenaré."(Sal 81:10), y pudo dar de comer a miles de huérfanos en Inglaterra. Nosotros también podemos tomar esta promesa y abrir nuestra boca, para anunciar el evangelio, y el Señor la llenará con aquellas palabras de gracia que debemos pronunciar en cada ocasión.
El también es el Dios que guarda la misericordia: sin duda, el arma más efectiva de Satanás, es hacernos pensar que Dios es frío y distante. El diablo quiere que pensemos que Él es un Dios duro que está esperando que nos equivoquemos para castigarnos. Pero cuando Jesús enseñó a orar a sus discípulos, Él dijo: vosotros oraréis así: " Padre nuestro que estás en los cielos...". Es el Padre perfecto que ama a sus hijos: "pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios." (Jn 16:27) Es el padre que cada día se situaba frente a la ventana esperando el regreso de su hijo pródigo. Y cuando aquel hijo un día volvió, aquel padre lo vio de lejos. Porque lo amaba y lo esperaba. Sin duda cada día Dios nos espera para que vayamos y cerrada la puerta, con Él, estemos en comunión. Es el Padre que perdona nuestras iniquidades y nos colma de misericordia.
V6
Vemos que Nehemías no solo oró al Dios correcto, sino también con la actitud correcta.1) él fue perseverante en la oración; oraba día y noche. Se acostaba, se levantaba y trabajaba orando(cuando el rey le preguntó ¿Qué pides?, Él elevó una oración a Dios en silencio, allí mismo haciendo su trabajo y con la copa del rey en la mano (Cap2 v4). 2) confesó sus pecados y los de todo el pueblo. ¡Cuantas veces se hace mucha oración, pero la respuesta no llega porque hay pecado sin confesar.! 3) Él fue con toda reverencia y humildad a reclamar las promesas de la palabra de Dios. Dios había prometido a Moisés que cuando Israel fuese desterrado por haberse apartado de los mandamientos que les había dado, si ellos se arrepintieren y se volvieren a Dios, él los recogería y los volvería a bendecir. ¡Qué bueno es saber que como Nehemías, podemos ir a Dios en oración y con toda súplica reclamar las maravillosas promesas que están en su palabra! También, ¡qué bueno es saber que no importa cuan lejos estemos, Dios puede salvar todas las distancias!Quizá alguien ya hace mucho que se acostumbró a mentir. Quizá ha andado un largo camino y un largo tiempo por las sendas del pecado. Quizá se acostumbró a hacer trampa. Quizá alguien faltó a la santidad y tenga que reconocer que cayó muy bajo. Otro dirá: yo soy seducido por el mundo; por los juguetes y placeres que ofrece. Soy vencido por la vanidad por los temores, por la comodidad o por la pereza. No importa cuán lejos estés de Dios, si te volvieres a Él, Él te recogerá.
V 11
Otra cosa que nos enseña Nehemías, es que se animó a pedir mucho. Y lo maravilloso es que aunque él pidió mucho, dios le dio más. Así es Dios; así fue con Salomón, así fue con David, con José y con Daniel. Y así será con nosotros. Nehemías pidió mucho: pidió permiso, pidió tiempo, cartas para mostrar a los gobernadores, madera para edificar la ciudad; y el rey se lo concedió y además le dio gente armada para que lo acompañara.2:19
Leyendo el capítulo 2 de este libro de Nehemías, vemos que algunos de los métodos que el enemigo usa contra los siervos de Dios son la burla y la acusación. Como él, podemos ser acusados de rebelde, separatista y fanático. También, el enemigo tratará de desalentarnos (4:2-3) e infundirnos miedo (4:12) . Pero como él, ante el miedo y ante el desaliento, la clave de la victoria consiste en mirar a Cristo. Concentrarnos y acordarnos de Él. De su grandeza y poder; de su grande amor y de las innumerables veces en que Él nos libró y nos guardó.(4:14) ¡Y podremos ir al frente y darle batalla y pelear por nuestros hijos y por nuestros hermanos y por nuestras casas!Ahora, vemos algo que llama poderosamente la atención!!: Lo primero que Nehemías reconstruyó, no fue el templo ni la casa del rey. No fue su casa ni la casa de los sacerdotes. No fueron las torres ni los edificios públicos. Él reedificó el muro y construyó las puertas.: Vivimos la época de los muros y las barreras derribadas. Sexo sin barreras, fuera del matrimonio, y aún fuera de la naturaleza establecida por Dios. Es el siglo del adulterio, la fornicación y la homosexualidad; cosas éstas, que Dios abomina. Vivimos la época donde los deseos no tienen límites y barreras: " Si te gusta, hazlo" (just do it), es el lema de una gran mayoría. Podemos oír por los medios masivos y en la calle, un lenguaje sin barreras. La vestimenta y la moda han derribado los muros. Las letras de las canciones han derribado los muros de la decencia y el buen gusto. El nombre de Dios todopoderoso es profanado por los autores y los intérpretes de una música diabólica. Las reglas de la armonía, la melodía y el ritmo han sido violadas por esos mismos autores. Nos toca a los discípulos de Cristo, reedificar los muros y colocar las puertas.
Como padres pongamos límites sabios y prudentes a nuestros hijos. Como cristianos sujetémonos a los mandamientos de Cristo, que no son gravosos.
7:3
En el v3 del capítulo 7, vemos que Nehemías dispuso que las puertas de la ciudad no se abrieran, hasta que el sol calentara. El fue prudente, y quiso observar bien, qué y quién era lo que iba a entrar o salir de Jerusalén. ¡Qué bueno es que estemos alerta a lo que se quiere meter en nuestra vida!..; que sabio es antes de aceptar algo, discernir si eso que estamos aceptando, nos compromete y nos pone en situación de negar u ofender a nuestro Dios.En el capítulo 12 vers.43, ya finalizando el libro de Nehemías, vemos que el pueblo tuvo gran alegría y alborozo y ofreció sacrificios a Dios. Esta historia termina con gozo y alabanza, pero comenzó don dolor, con tristeza, con fe y con oración. Quizá usted esté pasando hoy la etapa del dolor y del llanto. Vendrá el trabajo, la lucha y el esfuerzo. Aún el temor deberá ser combatido. Pero confesemos nuestro pecado y confiemos en el Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman. Y podremos decir la benéfica mano de mi Dios estuvo sobre mí.
Amén
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Citas bíblicas
Nehemías 1:1 Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, 2 que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. 3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. 4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. 5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. 8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. 10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. 11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey. (Volver al Sermón)