La buena Batalla
07/Jul/99
Dice Job: " El hombre, nacido de mujer, corto de días y lleno de tensiones.2 Brota como una flor y se marchita; huye como una sombra y no permanece."(Job 14:1-2). Es este, el grito de alguien que en la mitad de la carrera de su vida, ve que el tiempo pasa y lo bueno va quedando atrás. Ve que los días corren y las metas no se alcanzan y la oportunidades se le escapan.
Leemos en otro pasaje (He 12:4): " Pues todavía no habéis resistido hasta la sangre combatiendo contra el pecado." Este es el clamor de exhortación de alguien que está en medio de una gran batalla y sostiene una lucha muy dura.
La Biblia nos enseña, que nuestra vida cristiana puede compararse a una carrera y a una batalla y también que es como un edificio, el cual edificamos sobre el fundamento de Cristo. Y es bueno, que de tanto en tanto me detenga unos instantes y me pregunte: ¿Cómo estoy corriendo?; ¿Cómo estoy luchando?. Es bueno que tome la plomada y verifique si el edificio no se está torciendo y si los materiales son nobles.
En primer lugar consideremos nuestra carrera:
1) Vemos que es una competencia y no un paseo; no una competencia contra mi hermano y si una competencia contra el tiempo; como dice el salmo 90:12 " Enséñanos a contar nuestros días, de tal manera que traigamos al corazón sabiduría."
Las oportunidades no esperan y el tiempo no deja de fluir. Debemos darnos prisa. El Señor dijo a Zaqueo: " --Zaqueo, date prisa, desciende; porque hoy es necesario que me quede en tu casa." El evangelio es una buena noticia, pero también es una noticia urgente; dice: " Hoy es el día de salvación".
Debemos darnos prisa en aquello que sabemos que el Señor espera de nosotros y hacer hoy, lo que quizá pensábamos hacer mañana, porque el mañana no es nuestro y el día de salvación es hoy.
2) También como toda carrera, la nuestra tiene una meta; ¿Qué sería del corredor que solo conociera su punto de partida, pero no sabe adónde tiene que llegar?. Dios tiene metas para cada uno de sus hijos y nuestra vida es una vida con propósito y como David podemos decir: "Jehová cumplirá su propósito en mí ". Cuán maravilloso es tener un propósito y apuntar a una gran meta!. Moisés rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón y prefirió el vituperio de Cristo a los tesoros de los egipcios, porque tenía la mirada puesta en el galardón y se sostuvo como viendo al invisible. Nuestro Señor Jesucristo sufrió la cruz y menospreció la vergüenza por el gozo que tenía puesto delante (Heb 12:2).
Es bueno tener metas. Las cosas que anotamos en nuestra agenda para hacer el día siguiente, son pequeñas metas que nos proponemos alcanzar en ese día. Muchas veces sucede que no anotamos nada y esas metas no son establecidas y empezamos el día dando vueltas y marchas y contramarchas viendo que vamos a o no vamos a hacer, y la mitad del día se pasa sin fruto ni provecho. Algunos estudiosos en cuanto al tema del cáncer, han encontrado que un muy alto porcentaje de aquellos que superan la enfermedad y son sanados, son personas que se fijaron nuevas metas ante el hecho de tener la enfermedad, en lugar de abandonarse y entregarse a la desesperación y al desánimo.
Y hablando de las metas, ¡qué bueno es, encontrar jóvenes o adultos que aspiran a ser misioneros, líderes, predicadores, maestros o pastores! Dios bendiga estas aspiraciones. Pero creo también, que una gran meta para cada uno de nosotros, que haría que el mundo se revolucionara, sería que tuviéramos el firme propósito de ser cristianos que conozcan mucho a Jesús; que supiéramos en cada ocasión cómo actuaría Él; cristianos que tienen una profunda comunión con el Señor de tal manera que tuvieran que decir de nosotros como dijeron de Pedro:" tú estabas con Él, pues tu manera de hablar lo dice"; cristianos que no transigen con el mundo ni se dejan arrastrar por su corriente, que no establecen su conducta de acuerdo con el promedio de la iglesia sino con la medida y el modelo de Jesús. Que sean íntegros en las cosas grandes y en las pequeñas. Que nuestra esposa (o esposo), nuestros hijos, nuestros vecinos digan de nosotros he aquí un verdadero cristiano. Y que nuestro Dios y Padre pueda decir " he aquí mi hijo amado... en el cual tengo complacencia".
3) Dice que nuestra carrera debe ser, no como a la ventura; ahora que tenemos una meta, debemos mirar continuamente hacia ella; cuando vamos en una autopista, si desviamos la mirada del camino, no pasará mucho tiempo antes de estrellarnos. Que no haya nada en el pasado que está desviando mi mirada hacia atrás. Algo que me hirió, que me afectó; alguna raíz antigua de lo cual no puedo deshacerme. Que no haya tampoco nada en el presente que esté desviando mis esfuerzos y mi atención y mi corazón hacia otra cosa que no sea el Señor. Que no haya cosas que me atraen demasiado o me preocupan demasiado o tema demasiado y me aparten de El.
4) Debo también mantenerme andando, porque es posible que tenga una meta y que esté mirando hacia ella pero que esté detenido en la carrera. Pablo el apóstol, dice en Fil 3:13-14 " 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, 14 prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús." Esta palabra "prosigo" define uno de los rasgos mas distintivos del carácter de este apóstol. ¡Prosigo!. Quizá mi cruz es muy pesada para llevar... pero prosigo; quizá el vendaval me hizo retroceder, pero prosigo; quizá la tentación de abandonar es grande... pero prosigo; quizá la difícil circunstancia que pasé o que aún estoy pasando, me han hecho detener, pero como Pablo digo: ¡prosigo! Hermanos prosigamos adelante! Porque el propósito de Dios para nuestra vida no es pequeño; El quiere que lleguemos "hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo."
5) Dice en Heb 12:1 que debemos despojarnos de todo peso y del pecado. Es fácil darnos cuenta que el pecado nos perjudica y que si ni lo confesamos y nos apartamos no podremos avanzar en nuestra carrera; pero también existen otros pesos, otros lastres, que siendo lícitos, no me convienen. Como el atleta se abstiene de algunas cosas que sin ser malas perjudican su carrera, yo debo abstenerme de ciertas pasiones que perjudican mi carrera.
En segundo lugar entonces, estamos considerando nuestra batalla:
Ojalá nosotros podamos también dejar una huella porque hemos dado en el blanco y andado por los caminos rectos.
Para terminar, una breve referencia al hecho de edificar; dijimos ya que nadie puede poner otro fundamento que le de Cristo y sobre Él edificar. Dice la parábola de los dos cimientos, que aquel hombre prudente que edificó sobre la roca, cavó y ahondó. (Lc 6:48) . A veces podemos ver a aquellos que no han ahondado en las enseñanzas de la palabra y que se apartan tras sus propios caminos o en pos de líderes humanos y doctrinas de hombres. Estos no cavaron ni ahondaron. Pero la parábola no nos dice que aquel hombre se pasó la vida cavando sino que, cavando una profundidad prudencial, puso el fundamento y comenzó a edificar. También podemos ver a aquellos que desde hace años están ahondando y cavando y aún no hay ningún fruto ni el edificio ha crecido, sino que solo hay una estructura de fria doctrina pero las paredes de fé y las puertas de amor aún no han sido levantadas.
También debemos edificar con materiales nobles surgidos de un corazón sincero. De corazón, no por vanagloria ni por provecho propio. El fin no justifica los medios contradiciendo al dicho popular. Dios no bendecirá aunque sea una gran meta, si los medios para obtenerla no son lícitos.
Por último, el Señor nos dice que cualquiera que quiere edificar una torre, debe sentarse y calcular los gastos primero, no sea que comenzando a edificar no pueda acabar la obra. Sin duda habrá gastos y cosas que sacrificar y a las cuales renunciar.
Dios quiera que así estemos dispuestos, y podamos decir en aquel día, como Pablo dijera: ¡" He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe."!
Amén
Si desea expresar algún comentario, escriba a hbaulies@infovia.com.ar
Volver a Sermones Volver a Home Page
Citas Bíblicas:
2Timoteo 4:7 Volver al sermón
He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe.
1Co 9:24-26 Volver al sermón
24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero sólo uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25 Y todo aquel que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible. 26 Por eso yo corro así, no como a la ventura; peleo así, no como quien golpea al aire.
Heb 12:1 Volver al sermón
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe;
Luc 6:48 Volver al sermón
Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos sobre la roca. Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo mover, porque había sido bien construida.