No se puede molestar al Papa : En un relato de prensa a cerca del Vaticano por dentro, se publicaba que el Papa tiene cerca de su amplio escritorio un teléfono de color blanco. Esto no tendría nada de particular si la noticia no agregara que nadie puede llamar al Papa; y que éste solamente usa el aparato en muy pocas ocasiones para comunicarse con sus colaboradores más allegados.

            Esta novedad sirvió para confirmarnos en la convicción de que es mejor tener por cabeza a Aquel que nos anima a llamarle de noche y de día, diciendo: “Clama a mí y yo te responderé; y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes”; “Porque antes que clamen, responderé yo; y mientras aún hablan, yo habré oído” (Jer. 33:3; Isaías 65:24)

            ¡Alégrate, hermano, el teléfono del cielo nunca está “ocupado”! Tus llamadas serán siempre oídas a través de aquel cable tendido en la persona de Cristo, único “mediador entre Dios y los hombres” (2 Tim. 2:5).