La Confianza del Capitán: Cierto vapor iba
camino de Cuba, cuando en medio del mar se desencadenó una terrible tempestad.
Dentro del barco viajaba, con el capitán, su esposa y su hija, las cuales
estaban en el camarote durante aquellas horas difíciles. La mujer
especialmente, estaba llena de angustia, al ver el peligro tan eminente que
todos corrían, mientras quedaba extrañada de la serenidad de su esposo, y la
intrepidez con que este mandaba el buque.
Cuando
se hubo serenado la tormenta, este fue a ver a su mujer, la cual le felicitó
por lo valiente que se había portado en la hora difícil de la tempestad. El
capitán, sin decirle una sola palabra llamó a su niña, y poniéndola sobre sus
rodillas, le arrimó la espada junto a la cara, la niña no se movió tan siquiera.
Entonces el padre le dijo:
-¿No
tienes miedo que te haga ningún mal con la terrible espada, hija mía?
-No
papá, la espada está en tus manos y yo sabía que tu no me harías ningún mal
-respondió la niña.
Volviéndose
entonces a su esposa le dijo:
-Querida
mía el desenlace de aquella tempestad estaba en manos de mi Padre, y sabía que
El no me haría ningún daño. Hice todo lo que estuvo de mi parte, como capitán
de barco; pero lo dejé todo al cuidado de El; la confianza en mi padre fue lo
que me sostuvo firme y tranquilo en medio de la tormenta.
¡Cuán
precioso es saber que tenemos un Padre que está en los cielos que cuida de
nosotros, en el cual podemos confiar en las dificultades!