Zaqueo

 

Lc 19.1-10 (Haga click para leer el pasaje bíblico)

Que cosa asombrosa es el paso del tiempo!... Fluye y fluye hacia adelante sin cesar. Cada minuto, cada segundo, pasan una sola vez, y así también pasan las oportunidades. No pueden volverse atrás. Que oportunidad aquella ... Jesús pasaba por Jericó. Solo unos minutos, quizá una hora. Y Zaqueo lo sabía.

Nos dice el relato de la Biblia (v3) que el procuraba ver a Jesús. Por qué un hombre como él, que era rico y tenía un alto cargo y un trabajo que le ocupaba mucho, quería ver a Jesús?

¿Curiosidad? Quizá un poco. Pero creo que lo que más le impulsaba, era ese vacío que sentía en su interior. Esa tristeza crónica que ni el dinero ni el trabajo ni el alto cargo podían quitar. Esa opresión del corazón que Zaqueo sentía en aquellos días en Jericó, pero que también el hombre siente hoy. Esa soledad profunda aunque estuviese rodeado de personas. Ese grito del alma que no se conforma con una vida tan hueca.

Pero ahora se acercaba aquel a quien Zaqueo no conocía pero de quien había oído decir que aun el viento y el mar le obedecen; aquel de quien los alguaciles enviados a prenderle habían vuelto diciendo: ¡Nunca hombre alguno, ha hablado como éste hombre !...; aquel de quien había oído decir que resucitaba a los muertos y aún siendo tan poderoso, amaba a los niños; aquel que era amigo de los pecadores y decía "venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados y Yo os haré descansar...".

Sin embargo, había dos "impedimentos" que estorbaban a Zaqueo en su propósito de ver a Jesús. Uno, era inherente a él mismo: su estatura; el otro era exterior: una multitud que se interponía.

Así también hoy los hombres y las mujeres, son estorbados en la visión correcta de Dios y de su Hijo Jesucristo. El impedimento interno, es su estatura espiritual, su naturaleza humana corrupta, mezquina, egoísta e incrédula. Esta naturaleza los ha hecho mentir, robar, fingir, adorar a dioses falsos, engañar a los demás y engañarse a si mismos. Todo esto, llamado pecado, crea una barrera, una verdadera división entre el hombre y Dios. El obstáculo externo, consiste en una "multitud" de problemas, accidentes, situaciones, circunstancias, calamidades y también ideologías falsas, a veces elaboradas con un aspecto "científico", corrientes de pensamiento con mucha reputación humana, pero erradas y necias, negando la existencia de lo evidente o pintando con la ayuda del "enemigo de las almas"(el diablo) una imagen distorsionada y falsa de Dios.

Pero Zaqueo no se detuvo a causa de estos impedimentos; el buscó algo que le ayudara a salvar los obstáculos de su baja estatura y de la multitud que estorbaba. Y encontró un árbol sicómoro y allí ubicado entre sus ramas, tuvo un punto de vista diferente para ver a Jesús. Nuestro árbol, es la Biblia; las maravillosas verdades del evangelio nos dan una visión correcta de Dios. Derrumban la imagen mezquina que la religión tiene de Jesucristo. Pulveriza las aseveraciones irrespetuosas, falsas y necias del humanismo e iluminan nuestra oscura visón del Dios hecho hombre para mostrárnoslo como El verdaderamente es.

Decíamos que Zaqueo subió a ese árbol quizá solo para observar; quizá para satisfacer su curiosidad. Quizá quería pasar desapercibido. Pero no fue así: Cristo le vio (v5).

Sabes, Cristo te ve; Cristo nos ve a todos. El ve tu necesidad; el ve los detalles de tu situación; el conoce tus circunstancias y sabe que quizá tu problema no tiene solución desde el punto de vista humano. El te ve y sabe de tu desaliento, de tu desesperanza. El ve a los pájaros y dice la Biblia que "ninguno de ellos cae a tierra sin vuestro padre" y "más valéis vosotros que muchos pajarillos". Aun los cabellos de nuestra cabeza están todos contados. Cristo nos ve.

Pero Jesús no solo le vio sino que también le llamó. El también te llama a ti y a mi; porque nuestra situación no difiere mucho de la de Zaqueo. Quizá estás oyendo o leyendo esto, por curiosidad. Sin querer involucrarte. Pero Cristo te llama.

Le dijo date prisa : cuando el Señor llama no conviene demorar. Cristo llama para salvación . Es un llamado urgente. Miles de personas cada día pasan a la eternidad sin Cristo. Miles de personas cada día son devorados por la boca negra del infierno. Si el Señor me quiere salvar y me llama ¡Como he de demorar! Cuando las llamas nos alcanzan, no es hora de huir caminando sino corriendo a toda la velocidad que podemos dar.

También le dijo: es necesario que pose yo en tu casa... : Es necesario que Cristo pose en nuestro corazón. ¿Vive Cristo en ti? O tan solo es un forastero al que solo de vez en cuando le prestas alguna atención? Es necesario que yo pose en tu casa, no otro; no los líderes religiosos, no la "Iglesia", no los apóstoles, no María su madre; no las buenas obras ni la religión formal. Sólo Cristo. No hay otra manera de acceder al cielo sino a través de El. "Yo soy el camino y la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino por Mí", dijo Jesús. Esto nos habla también del nuevo nacimiento al que la Biblia menciona en muchas oportunidades. Ese nacimiento espiritual que es el milagro que Dios hace al poner su Espíritu Santo (Jn 3:5) en el corazón de aquel hombre o mujer, que arrepentido de sus pecados los confiesa a Dios y cree en la obra de Cristo en la cruz y en el poder de su sangre derramada, para limpiar nuestra alma de todo pecado. Es tenerlo a Cristo en el corazón.

Dice el pasaje en el que estamos meditando, que Jesús le dijo a Zaqueo : Desciende .Desciende Zaqueo, desciende. Desciende nos dice hoy Jesús a ti y a mí. Desciende del pedestal de tu orgullo, del estrado de tu propia justicia. Desciende de la suficiencia de tus propios ideales y de tu propia manera de pensar. Humíllate ante Aquel que es tu creador, reconoce a Aquel que es la verdad y te muestra tu equivocación. Dile Señor me equivoqué, Señor he vivido dándote las espaldas, te he ignorado he desdeñado tus consejos y tu justicia llevada a cabo en la Cruz para tener la mía propia. ¡Señor he pecado!

Dice que cuando Zaqueo descendió y abrió su casa, ¡le recibió gozoso! .Aquel triste Zaqueo aquel jefe de los publicanos solitario y pequeño, ahora tenía gozo. Al igual que tú si le abres tu corazón a Aquel que morará para siempre contigo.

(v8) Entonces Zaqueo puesto en pie...: vemos aquí a un hombre transformado por el poder de Jesucristo! Ese ambicioso recaudador de impuestos (los publicanos o recaudadores eran odiados por el pueblo ya que no vacilaban en defraudar a fin de enriquecerse) ahora es un dador generoso. Ahora en vez de avaricia había generosidad; ahora en vez de tristeza había gozo. Este es un milagro mayor que abrir los ojos a un ciego. Esto es lo que Cristo hace hoy con aquellos que le buscan y se rinden a El. Con aquellos que como Zaqueo, le abren su vida de par en par.

Lo harás tú?

Dijo también Jesús, "hoy (v9)ha venido la salvación a esta casa". No mañana, no como dicen las religiones: "en el día del juicio, si hicimos lo bueno..." ¡ NO! La salvación que Cristo da es ahora. Y es eterna; no se pierde; no es una salvación endeble que la puedo perder a la vuelta de cualquier esquina. ¡Cristo da seguridad!. El dijo: " Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las ha dado, es mayor que todos; y nadie las puede arrebatar de las manos del Padre.(Jn 10:27-29)

Dice en el versículo 7 del pasaje leído que la multitud murmuraba. Siempre que alguien se decide a seguir a Jesús habrá quien murmure; habrá quien se oponga. Puede ser un pecado que no queremos abandonar, una religión o una tradición que no queremos dejar. Alguna amistad que nos criticará.

A Zaqueo no le importó lo que dijeran. Y el fue salvo. Lo serás tú? Dios quiera que si.

El te llama... ¡ Date prisa! Desciende y recibe a tu Salvador. Dile: Señor, quiero que entres a mi vida, a mi corazón, y me des esa vida que perdura esa vida nueva. Te acepto como mi Salvador y mi Señor. Límpiame Señor de todos mis pecados. Amén.

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Citas Bíblicas:

------------- Lucas 19:1-10 -------------

1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. 2 Y he aquí, un hombre llamado Zaqueo, que era un principal de los publicanos y era rico, 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura. 4 Entonces corrió delante y subió a un árbol sicómoro para verle, pues había de pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, alzando la vista le vio y le dijo: --Zaqueo, date prisa, desciende; porque hoy es necesario que me quede en tu casa. 6 Entonces él descendió aprisa y le recibió gozoso. 7 Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a alojarse en la casa de un hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: --He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: --Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. Regresar al sermón .

------------- Juan 3:5 -------------

5 Respondió Jesús: --De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Regresar al sermón