¿Qué es la Verdad?
Juan 8:31-32 Juan 18:37-38 (Haga click para leer el pasaje bíblico)
Aquel día Pilato, hizo la pregunta que por miles de años, desde el mismo comienzo de la historia del hombre, se ha venido haciendo una y otra vez: ¿Qué es la verdad? Hay dos maneras de hacer esta pregunta:
Primero, con el sincero deseo de conocer el misterio de la existencia humana; saber ciertamente de dónde venimos, hacia dónde vamos, para qué estamos acá, cuál es el propósito de nuestra vida y el fin de esta dura batalla. Esa inquietud del espíritu del hombre que suspira de acuerdo con el libro de Job: "...dónde está Dios mi Hacedor, Que da cánticos en la noche, Que nos enseña más que a las bestias de la tierra, Y nos hace sabios más que a las aves del cielo? (Job 35:10-11)
La segunda manera de hacer la pregunta, es maligna y perversa. Muchos han dicho: ¿Qué es la verdad? con el deliberado propósito de relativizar la verdad; de cuestionarla y al fin decir que la verdad absoluta no existe. Cuando la verdad de Dios acusa al hombre y le señala su pecado y su rumbo equivocado, muchos, como Pilato, ponen en duda la verdad a fin de zafar o escapar de esa verdad que los reprende y los juzga. Esta actitud de los hombres ha dado origen a muchas "verdades" falsas que han logrado reunir un buen número de adeptos. Unos, dicen: la verdad está en las galaxias; en los miles de años luz; en estudiar la composición de las estrellas, a través del espectro de luz que nos llega de ellas y así han llegado a la conclusión de que todo se originó por una gran explosión (un big bang) y nosotros somos un producto de esa explosión y de una cantidad infinita de casualidades. Otros, dicen que la verdad está en los astros; en Piscis, en Acuario y en Capricornio; ellos creen que los si los planetas y las constelaciones ocupan cierto lugar y se ordenan de determinada manera, entonces tendrán influencia sobre nuestro carácter, sobre nuestros negocios sobre la "suerte" y muchas cosas más. Otros, dicen: No!, la verdad no está en los astros; ¡hay que cavar! Hay que tomar una pala y desenterrar los huesos. Ellos nos indicarán los miles de años y reconstruiremos los esqueletos de nuestros antepasados y veremos como evolucionó nuestra raza y sabremos el origen de todo!. Otros, aún claman: ¡No! No es en la tierra donde hay que excavar. Es en le interior del hombre donde hay que investigar! ¡La sicología es la clave!. Miremos el interior del hombre! Examinemos el temperamento, investiguemos el subconsciente, sigamos el rastro hasta su infancia y así hallaremos la verdad. La gran mayoría, dice que la verdad de todo está en disfrutar el presente. Poseer muchas riquezas, consumir, no negarse ningún placer, alcanzar una buena posición, ya sea en la política, en la sociedad o en los negocios. Entregarse a todo tipo de diversiones y placeres que saturen los sentidos y provoquen las sensaciones.
Todas estas "verdades", son mentiras de Satanás, que atan, que matan y esclavizan. Son verdades que niegan la absoluta Verdad de Dios. Que repiten una y otra vez el episodio del Edén, cuando la serpiente le dijo a Eva: "No moriréis", ¡No es verdad lo que Dios os dijo!. El todavía sigue haciendo lo mismo; sigue diciendo ¡No es verdad el Evangelio!, es relativo. Le sigue diciendo al hombre: "No moriréis" aunque la Biblia diga que "la paga del pecado es muerte..."
Pero Cristo dijo: ".. para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad". La verdad de Dios, no es relativa. No se cumple siempre y cuando se den determinadas circunstancias; es absoluta, es inmensa, es perfecta, sencilla, contundente y eterna. Dice el Señor: " Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.... No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno." Is 44:6-8.
La verdad de Dios no cambia. Nos dice Santiago que en El no hay mudanza ni sombra de variación. Es la antigua historia del amor de Cristo. Es la historia que predicaron los apóstoles y continuaron predicando los primeros cristianos. Es la historia del amor de Jesucristo, de su sangre derramada a nuestro favor, de su obra perfecta . Esta es la verdad que necesitamos oír; como dice el himno:
"Dímela con llaneza
Propia de la niñez,
Porque es mi mente flaca
Y anhela sencillez"
Es la verdad de Dios que llama a lo bueno, bueno y a lo malo, malo. Que llama al pecado por su nombre y condena la maldad.
Hoy se está tratando de cambiar esta Verdad, de muchas maneras diferentes. Está en boga la práctica de la "sanidad interior"; al igual que la sicología, quieren indagar en las miserias del alma humana tratando de encontrar la raíz de los males y llevar al hombre y a la mujer a la paz a través de un proceso de depuración. Hay líderes con supuestos "dones de discernimiento" que pueden ver el pecado de los otros pero que difícilmente pueden ver el propio. Profetas que no pueden discernir sus propios errores. ¡No es en las miserias de la naturaleza humana dónde debemos fijar nuestra atención y mirada; sino que Dios nos dice :" Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más
."En Hebreos se nos manda a fijar la vista en el Autor y Consumador de la fe. La Verdad de Dios no es complicada si la consideramos con la fe de un niño. Dijo Jesús: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños." (Mt 11:25). El dijo "Yo soy la Luz" y también " Yo soy la Verdad". La luz y la verdad se parecen mucho. Ambas revelan aquello que está oculto o en tinieblas. Así como la luz se compone de varios colores primarios o fundamentales, también la verdad tiene algunos pilares primarios o fundamentales:
Señor, tu que eres la Verdad. Que nos trajiste la verdad y tanta veces nos dijiste y nos dices "de cierto de cierto os digo..." haz que podamos proseguir en conocerte y que aquellos que a oscuras y a tientas buscan sinceramente la verdad te puedan encontrar en este día y ser libertados porque tu dijiste: " Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres"
Si desea mas información, escriba a
hbaulies@infovia.com.arVolver a
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Juan 8:31-32
31
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.Juan 18:37-38
37
Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.38 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito.6
Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios. 7 Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. 8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oir desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.