La Oración

Mt 6:5-15 (Haga click para leer el pasaje bíblico)

Entre todas las cosas buenas y maravillosas que Dios le ha dado al hombre, la oración se encuentra entre las principales. No solo porque está la promesa de que recibiremos aquellas cosas que pedimos conforme a su voluntad y con fe, sino también porque la oración en si misma lleva bendición y recompensa (te recompensará en público). En primer lugar el Señor nos recomienda que oremos,

En privado: Cuando el esposo va a hablar por teléfono con la esposa o el novio con la novia, buscan tranquilidad y privacidad. Quizá se lleva el teléfono a la habitación, o va a una cabina pública y si no puede, hablan en voz baja.(Como decía una amiga nuestra de su hijo adolescente: si está hablando en voz baja y con cara de tonto, ya se con quién está hablando).

Pero es que tiene que ser en privado y sin interrupciones. Cerrada la puerta y si es posible con llave. ¿Por qué? Y ¿Para qué?:

Para que nadie me vea y no pueda hacer alarde de espiritualidad. Además, allí en esa habitación, se decide lo mas importante de mi vida. Se libra la batalla contra los enemigos de mi alma. Allí intercederé por mis hijos, por mi hogar, por mis seres queridos. Allí me comunicaré con el grande y maravilloso Dios, en el sutil lenguaje de la oración. Allí me revelará él, su perfecta voluntad, para que sepa que rumbo tomar en las encrucijadas de mi vida. Para que pueda entender allí mis errores, para que pueda ver el camino andado y saber si voy bien o he perdido el rumbo. Para que ante las dudas y las crisis que tendré que atravesar, pueda caer rendido a sus pies y pregunte: ¿Qué haré Señor?

Dice también que orando no use vanas repeticiones o fórmulas rutinarias como si la oración fuese algo mágico para obtener metas mezquinas; la oración es la más importante actividad que un hombre o una mujer pueden hacer.

Además, Dios sabe de que cosas tengo necesidad !!! Que bueno esto! Porque yo podría expresarme mal, o pedir de más, o pedir de menos o pedir lo que no conviene. Pero El me conoce, el sabe qué necesito, sabe si estoy sufriendo... Todo lo ve y todo lo sabe.

El versículo 6 dice: tu Padre que te ve en lo secreto...: a El no lo puedo engañar. Debo ser sincero; debo arreglar mis cuentas y confesar mis pecados; no puede haber temas que yo quiera esquivar, asuntos de los que no quiera hablar ni sueños o cosas que no esté dispuesto a dejar si El me lo pidiera.

Luego Jesús nos da un modelo de oración, no para que la repitamos mecánica y rutinariamente, sino para que oremos con nuestras palabras de acuerdo al espíritu de esta oración.

Dice Padre nuestro: Nunca debo olvidar que Dios ante todas las cosas, es un padre y como padre se complace en dar buenas cosas a sus hijos. Tiene un corazón de padre, lleno de amor, de buenos propósitos, de metas elevadas, planes para lograr esas metas y bendiciones preparadas para mí.. Como padre, disfruta de la compañía y la comunicación con su hijo o su hija. No tendré con El, un vínculo "comercial" donde trato de portarme bien para recibir a cambio recompensa, sino que el vínculo es el del amor, y le sirve porque le ama y no por temor al castigo.

Pero ¿puedo decirle Padre, si no soy su hijo?. ¿Puedo decirle Padre, si no he transitado el Unico camino que me lleva a El, que consiste en haber confiado en la obra de Cristo en la cruz para perdón y limpieza de mis pecados?

¿Puedo decirle Padre, si todavía estoy tratando de salvarme por mis pobres y miserables "buenas obras" y estoy dejando de lado (e inconscientemente o no, despreciando) lo que Cristo hizo por mí? ¿Queriendo agregarle mis méritos a su obra perfecta, cuando El en la cruz exclamó: "Consumado es" porque ya nada mas hacía falta que creer y confiar en lo que El hizo? ¿Puedo decirle Padre? Quizá tus padres son cristianos o tus hijos lo son. Quizá tienes amigos cristianos, pero si no has nacido de nuevo no puedes llamarle padre. ¿Eres su hijo? ¿Fuiste alguna vez en tu vida, y le dijiste perdona mis pecados porque estoy sucio, límpiame porque yo no puedo salvarme?

Santificado sea tu nombre: vivimos en la era de los "nombres", los logos, las marcas; ya sea en las camisetas, en las zapatillas, en los autos, en los carteles de las calles. Es la época de los títulos, de los cargos ya sean de doctor, gerente, general o jefe. Pero hay un solo nombre que es Santo. No lo usaré en vano, no lo tomaré a la ligera. Ni en chistes ni en canciones con letras "livianas" ni en conversaciones. El le dijo un día a Moisés, yo soy Jehová, "Soy el que Soy"; soy el Dios eterno, único y poderoso. Dice Dios en Isaías: "¡Mirad a mí y sed salvos, todos los confines de la tierra! Porque yo soy Dios, y no hay otro." (Is 45.22) Cuanta maldad se hizo a través de la historia usando como pretexto el nombre de Dios. Cuánto negocio se hizo y se hace usando Su Nombre. ¡No tomaré tu nombre en vano.!

Venga tu reino Señor, porque no quiero echar raíces aquí abajo; aquí donde hay llanto, donde hay hospitales llenos, donde se violan niños, donde existe la muerte. No quiero echar raíces aquí abajo donde a la orilla de las rutas hay parabrisas rotos y manchas de sangre; donde hay despedidas tristes, y separación; donde hay envidia, competencia despiadada y hay que mendigar un puesto de trabajo; donde reinan la traición y la mentira; ¡Señor, no quiero echar raíces acá! ¡Señor, venga tu reino!.

Hágase tu voluntad, Señor aunque no me guste, aunque yo prefería lo otro, aunque había orado por aquello otro. Señor, quiero hacer tu voluntad, quiero seguirte, quiero influir para que otros te sigan; hágase tu perfecta voluntad.

 

Hasta aquí, hemos mirado a Dios, hemos considerado su persona y pensado y pedido por su reino venidero. Ahora nos enseña a pedir por nuestras necesidades:

En el vers. 11, vemos que nos enseña a pedir en plural, no solo para mí, sino también por los demás. Que bueno es cuando hay alguien que intercede, que piensa no solo en si mismo, sino también en los demás. Señor te pido no solo por mí sino por mis hijos, por mis padres, por mis hermanos por mis amigos...por aquellos que veo cada día en mi trabajo o en mi estudio y están en peligro de perderse en el infierno, porque aún no han confiado en ti.

El pan de hoy, Señor dámelo; no el de mañana, para no me olvide que te necesito, que todo viene de ti. Para que aprecie el valor de tus bendiciones, y no confíe en lo poco o mucho que pueda tener amontonado; y

Perdón Señor, por este pecado específico y por aquel otro y por mis debilidades y mis errores y por mis temores porque no debo temer si confío de verdad en ti. Y... perdono Señor, perdono! . Perdono a mi hermano, y perdono a Fulano y a Mengano, aún cuando ellos no vinieron a pedirme perdón.

Y no me dejes caer en tentación; ayúdame a no exponerme, a ser sabio y discernir el mal que viene, cuando todavía está lejos. A pensar antes de decir que sí. A huir como huyó José de la mujer ajena, y salió corriendo, porque si hubiese salido caminando quizá hubiera caído. A ser valiente y resistir el pecado cuando en lugar de huir debo plantarme firme contra el mal. Ayúdame Señor, a ser puro y a ser humilde como Cristo.

Porque tuyo es el poder y la gloria, por los siglos. La gloria, Señor, no es mía, no es de los predicadores ni de los ricos ni de los jefes ni de los que deciden; la gloria no es de los cantores ni de los deportistas; no es de los actores de cine ni de los campeones; tuyo es el reino, y el poder, y la gloria por todos los siglos. Amén

 

 

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-------------------------------- Mateo 6:5 -15 ----------------------------------

5 "Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. De cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Pero tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto te recompensará. 7 Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que serán oídos por su palabrería. 8 Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre, 10 venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén. 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros."

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-------------------------------- Isaías 45:22 ------------------------------

22 "¡Mirad a mí y sed salvos, todos los confines de la tierra! Porque yo soy Dios, y no hay otro.

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