La Oración II
Ex 17:8-16 (Haga click para leer el pasaje bíblico)
Una de las cosas maravillosas de la Biblia, es que no solo nos da grandes lecciones sino que muchas veces lo hace a través de parábolas, historias y figuras, de tal manera que quedan estampadas en nuestra mente y grabadas en nuestro corazón. Esta historia de la guerra de Israel contra Amalec, nos describe una gran batalla, contra un gran enemigo; una batalla larga (hasta ponerse el sol) y perdurable de generación en generación. Cada cristiano tiene también su "Amalec".
Nuestro principal enemigo, está dentro de nosotros mismos; es ese "yo" incrédulo, orgulloso, envidioso, haragán y cobarde. También el "mundo" y Satanás son nuestro "Amalec". Tenemos contra ellos, una lucha grande, larga (de toda la vida) y de generación en generación.
Nueve de cada diez personas, si les pedimos que dibujen un árbol en una pizarra, lo harán sin dibujar la raíz. Tenemos la tendencia a considerar y tener en cuenta, solo aquello que se ve. La raíz del árbol, generalmente no se ve. Pasa desapercibida, y sin embargo, es la raíz la que alimenta y sostiene toda la parte visible del árbol.
En el pasaje que estamos considerando, vemos que Israel triunfó. Es verdad que Josué luchó con fuerza y con valor; es verdad que los soldados eran valientes y escogidos. Pero esta victoria no se logró en el campo de batalla sino en la cumbre del monte, donde había una verdadera reunión de oración. Quizá al final de la jornada, muchos ponderarían la destreza y el valor de Josué. Alabarían a los soldados por su acción. ¿Pero que hubiera pasado si Moisés no subía al monte de la oración? ¿ Que hubiese pasado si aún estando él allí, no levantaba sus brazos a Dios?. Lo que un observador podía ver, era al ejército de Israel luchando pero lo que no se veía era a Moisés orando. Así como la raíz, que no se ve, sustenta al tronco las ramas y los frutos que se ven, así la oración privada y la íntima comunión con el Señor, sustentan nuestra vida pública y son la clave para la victoria en nuestra vida cristiana. La misma palabra del Señor nos enseña que la semilla que cayó en pedregales brotó pronto, pero pronto se secó porque no tenía profundidad de raíz. (Mr 4:17).
Alzar los brazos: Cuando un niño pequeño levanta sus brazos hacia su papá o su mamá, lo hace por diversos motivos. Quizá porque está cansado y en los brazos de su padre puede descansar; o porque está en peligro y busca refugio; porque está afligido y busca consuelo o quizá porque su corazón desea algo. Muchas veces él alzará sus brazos sin pedir consuelo, descanso o refugio, sino simplemente porque ama a su padre y le diría si pudiese hablar: "¡Papá! Alzo mis brazos solamente porque ¡quiero estar con vos!. Estos son los mismos motivos por los cuales, nosotros los hijos de Dios podemos y debemos levantar nuestros brazos a El, en oración. Esta figura de un niño pequeño alzando sus brazos hacia su papá, rogando que lo levante, es una hermosa figura de la verdadera oración y no es solo una ocurrencia; la Biblia nos enseña en muchos pasajes que Dios nos ve como niños y aún nos exhorta a hacernos como niños: " y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos." (Mt. 18:3). Dice en otro lugar: " No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño en quien me deleito? pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová." ( Jer 31:20).
¡Cuánto bien nos hace pensar que Dios muchas veces nos ve como niños y se conmueve por nosotros!
Empuñar la vara: También nos dice el relato bíblico, que Moisés levantaba sus brazos empuñando la vara de Dios. Era esa vara, estandarte y emblema del poder de Dios. Era la vara que se convirtió en serpiente delante de faraón. Era la vara que había hecho estremecer a la nación entera de Egipto. Era la vara que una vez más se levantaba frente a los enemigos de Dios. Dice que el levantó un altar y lo llamó Jehová-nisi (Jehová es mi estandarte). Nosotros también podemos orar levantando las promesas de Dios y la cruz de Cristo como estandarte. Ellas hacen estremecer el reino de las tinieblas y el diablo cuando un cristiano ora de verdad. Si la incredulidad nos acosa, digámosle :¡Creo en tus promesas, Señor!; si el temor nos paraliza, digámosle: " El día que temo, yo en Ti confío" (Sal 56:3); Si el desaliento nos embarga, podemos levantar su promesa como estandarte: "Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos." (Sal 138:8).
Permanecer: Permanecer en Él es la clave para una oración eficaz (Jn 15:4). Moisés era manso y humilde. Tenía una gran fe y era un gran intercesor a favor de Israel. Pero Aarón y Hur son una figura de la permanencia de la perseverancia y la persistencia en la oración. Ellos sostenían las manos cansadas de Moisés. La oración es un trabajo difícil y nos llegamos a cansar; pero sin lugar a dudas es el trabajo más importante y más digno que pueden hacer los hombres. Tener el don de predicar bien, es un gran don; pero poder orar bien, es tener un don mejor. El señor nos da el ejemplo de la viuda y el juez injusto, para instarnos a ser perseverantes en la oración.
Jorge Muller, fundador de varios orfanatorios en Inglaterra, sostenidos solo por la oración, habiéndosele pedido que orara por la conversión de tres jóvenes hijos de amigos suyos, dijo después de varios años:
"A los 6 meses se convirtió el primero; el segundo a los 12 años y llevo ya 44 años orando por el tercero y estoy seguro que el Señor me responderá"; se relata en una de sus biografías, que este tercer hombre que sabía que Muller estaba orando por el, se entregó a Cristo arrodillado sobre el césped del cementerio, el día en que Jorge Muller estaba siendo sepultado.
Nos dijo el señor: "9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." (Lc11:9-10).
Que bueno es pedir y también buscar con diligencia. Pero mucho mejor es llamar con insistencia. Cuando nuestro pequeño hijo nos pide algo quizá demoramos en dárselo. Si busca algo por si mismo puede que no lo halle. Pero si llama y nos tira del pantalón requiriendo atención. Si sacude nuestra mano y nos importuna, nos levantaremos en el acto para darle lo que está pidiendo. Como Jacob debemos aferrarnos de Dios y decirle "no te dejaré, si no me bendices."(Gn 32:26) y como Job decir:" Aunque Él me matare, en Él esperaré".
Por último, podríamos mirar en una palabra del libro de Hebreos capítulo 4 y versículo 16 (He 4:16). "Oportuno" :
Cuando Dios nos socorre, lo hace en el momento oportuno. La misma cosa que en el tiempo adecuado nos es de bendición, puede que fuera de ese tiempo nos sea de perjuicio y dolor. Los que les gusta jugar o mirar el fútbol, saben que cuando un jugador va a darle al balón con la cabeza para hacer un gol, debe saltar en el momento oportuno (ni antes ni después). Apuntar al lugar preciso y con la fuerza necesaria.
Así Dios nos responderá en el momento oportuno de manera que podamos llevar fruto y nuestro fruto permanezca.
Que Dios nos bendiga.
Amén
Si desea mas información, escríbanos a hbaulies@infovia.com.ar
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-------------------------------- Ex 17:8-16 -----------------------------------
8
Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. 9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y dí a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. 15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi; 16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.-------------------------------- Jn 15:4 -7-------------------------------------
4
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
-------------------------------- He 4:16 -------------------------------------
16
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.