En el camino a Emaús
Lc 24:13-35 (Haga click para leer el pasaje bíblico)
Nos habla este pasaje de algo muy hermoso que sucedió camino a Emaús aquel mismo día.
Pensemos en ese día; fue el día de la resurrección; el día más grande en la historia de la humanidad. El día en que por primera vez la muerte fue vencida por un hombre de carne y huesos (como Él dijo, un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo (Lc 24:39). Gracias a lo que sucedió ese día, podemos cantar "porque él vive, nosotros también viviremos". Fue un día grandioso, pero para aquellos dos discípulos era un día triste y negro.
¿Por qué? Porque la realidad no coincidía con lo que ellos esperaban. Porque los hechos eran distintos a lo que ellos habían planeado. ¡Cuántas veces nos hemos sentido así!. Hemos exclamado como Job, " Cuando esperaba el bien, me vino el mal; cuando aguardaba la luz, vino la oscuridad. " (Job 30:26) o como Juan hemos preguntado "¿eres tú aquel que ha de venir, o esperaremos a otro?". Estos discípulos en el camino a Emaús, decían: "nosotros esperábamos que Él era el que redimiría a Israel".
Si seguimos mirando este pasaje, vemos que ellos no solo estaban tristes, sino que se estaban alejando de Jerusalén; no muchos días atrás, Jesús les había dicho: " No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino." (Lc 12:32). Más que nunca, aquella manada pequeña necesitaba estar unida, ya que los días eran difíciles, y la persecución se avecinaba. Sin embargo estos dos corderos se alejaban del rebaño y el Señor fue a buscarlos como iría pocos días después a buscar a Pedro y varios discípulos mas, a la playa, cuando ellos se habían ido a pescar tratando de volver a la antigua vida.
Mientras ellos caminaban, Jesús mismo caminaba con ellos. ¡Que figura de nosotros mismos, es esta!. En el camino a Emaús de nuestra vida, cuantas veces estamos afligidos y tristes, como ellos; cuantas veces buscamos la solución o la explicación de las cosas recurriendo a recursos humanos, como ellos (que discutían entre sí) cuando en lugar de consultar a los hombres debiéramos consultar a Dios. Cuantas veces, como ellos, estamos perplejos, sin rumbo y sin meta. Pero, ¡alabado sea Dios!, todas esas veces ¡Jesús camina a nuestro lado!.
¿Qué pláticas son estas? Aquí el Señor Jesús les daría una lección; ¿acaso no sabía Él, de que estaban hablando? ¡Sí! Él todo lo sabe. Pero al hacerles esta y las otras preguntas, les haría ver su problema y su error:
En primer lugar, ellos tenían una imagen pequeña y mezquina de Jesús; habían dicho: "...de Jesús Nazareno, que era un hombre profeta..."; para ellos, ya había terminado en la tumba; pero Jesús era, es y será por toda la eternidad! Y es mucho más que un hombre profeta: él es el Dios eterno, el creador de todo; como dice la Biblia en Colosenses 1:15, " Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación; 16 porque en él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, dominios, principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él. 17 Él antecede a todas las cosas, y en él todas las cosas subsisten." Tenían una imagen pequeña de Dios; como el señor nos pregunta en Is 40:25 " 25 "¿A quién, pues, me haréis semejante, o me compararéis?, dice el Santo. 26 Levantad en alto vuestros ojos y mirad quién ha creado estas cosas. La saca y cuenta al ejército de ellas; a todas llama por su nombre. Por la grandeza de su vigor y el poder de su fuerza, ninguna faltará." ¿Cuál es la imagen que tenemos de Él?
En segundo lugar, ellos habían caído en la incredulidad; "dicen las mujeres que dijeron los ángeles, que él vive..." El Señor les dijo " Oh! Insensatos y tardos de corazón para creer...". ¿No nos diría esto el Señor, hoy?.
Y aquí, Jesús hizo algo maravilloso: les haría ver quién era Él, pero para esto no llamó a una legión de ángeles para que anunciaran que Él era Dios, tampoco convirtió piedras en pan ni agua en vino; tampoco caminó sobre el mar ni resucitó un muerto, sino que tomó este Santo libro, la Biblia, y comenzando desde Moisés y siguiendo por todas las escrituras, les declaró lo que de Él decían! Él usó la Biblia, y toda la Biblia; porque la fe es por el oír la palabra de Dios. Hoy muchos se van en busca de lo espectacular y de las "experiencias" y "creen porque ven" pero Cristo dijo: "Bienaventurados los que no vieron y creyeron" (Jn 20:27)
Y aquellos dos discípulos, hicieron algo notable: a Aquel Forastero que "no sabía nada" de las cosas que habían acontecido en Jerusalén, a aquel forastero que los había reprendido y les leyó las escrituras en el camino, le dijeron: ¡Quédate! . Quédate, porque..." porque el día ya declinó". ¡Ah no! No fue por eso que le pidieron que se quedara. Forastero, quédate porque tus palabras nos han hecho mucho bien!; quédate porque estábamos a oscuras pero ahora brilla la luz! ; quédate porque estábamos tristes pero ahora tenemos gozo!; quédate porque estábamos fríos como piedras pero ahora el amor de Dios nos quema adentro!. ¡Oh! Que nosotros podamos decir: ¡Quédate!... porque necesito tu luz y tu calor, porque necesito tu alegría Señor. Y dice la Biblia, que Jesús se quedó, y se sentó a la mesa con ellos y por primera vez en aquel grandioso día, pudieron los dos discípulos, ver los ojos de aquel forastero y contemplaron su rostro y miraron como les partía el pan, y entonces: ¡ Le conocieron! Y se maravillaron, y él, habiéndoles enseñado la lección y amándoles como les amaba, se desapareció de su vista. Puede ser que durante el día muchas veces oremos y le pidamos cuando trabajamos o caminamos o predicamos, pero a la hora de la comunión, después o antes del fragor de la batalla de ese día, cuando estemos solos a la mesa con Él, allí le conoceremos.
Oh! Que podamos creer todo los profetas han dicho, pero más aún lo que Él nos ha dicho: Que cuando la angustia venga pueda recordar que su palabra me dice por nada estéis afanosos sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios; que cuando el temor venga pueda creer y obedecer a su voz que me dice ¡no temas! ; que cuando venga la injusticia pueda creer de verdad que son bienaventurados los que tienen sed de justicia; que si la persecución viene crea que mi galardón es grande en los cielos y sobre todo si alguno no ha creído en El como su Salvador personal, pueda creer que verdaderamente el que oye su palabra y cree al que le envió ciertamente tiene (no quizá, algún día y con suerte)vida eterna y con toda seguridad no vendrá a condenación sino que ha pasado ahora (no mañana ni en el día postrero) de muerte a vida.
Aquellos discípulos aunque el día había declinado, en la misma hora volvieron a Jerusalén con gozo, con una nueva meta y un gran mensaje que contar: ¡ Jesús Vive!
¿Y tú?
Si desea mas información, escríbanos a hbaulies@infovia.com.ar
Volver a Sermones Volver a Home Page
-------------------------------- ----------------------------------
13 ¶ He aquí, el mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. 14 Iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15 Sucedió que, mientras iban conversando y discutiendo el uno con el otro, el mismo Jesús se acercó e iba con ellos. 16 Pero sus ojos estaban velados, de manera que no le reconocieron. 17 Entonces les dijo: --¿Qué son estas cosas de que estáis conversando entre vosotros mientras camináis? Se detuvieron con semblante triste. 18 Y respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: --¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes las cosas que han acontecido en estos días? 19 Entonces él dijo: --¿Qué cosas? Y ellos dijeron: --De Jesús de Nazaret, que era un hombre profeta, poderoso en obras y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y de cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros dirigentes para ser condenado a muerte, y de cómo le crucificaron. 21 Nosotros esperábamos que él era el que habría de redimir a Israel. Ahora, a todo esto se añade el hecho de que hoy es el tercer día desde que esto aconteció. 22 Además, unas mujeres de los nuestros nos han asombrado: Fueron muy temprano al sepulcro, 23 y al no hallar su cuerpo, regresaron diciendo que habían visto visión de ángeles, los cuales les dijeron que él está vivo. 24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. 25 Entonces él les dijo: --¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26 ¿No era necesario que el Cristo padeciese estas cosas y que entrara en su gloria? 27 Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas, les interpretaba en todas las Escrituras lo que decían de él. 28 Así llegaron a la aldea a donde iban, y él hizo como que iba más adelante. 29 Pero ellos le insistieron diciendo: --Quédate con nosotros, porque es tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, para quedarse con ellos. 30 Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo y les dio. 31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le reconocieron. Pero él desapareció de su vista. 32 Y se decían el uno al otro: --¿No ardía nuestro corazón en nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos abría las Escrituras? 33 En la misma hora se levantaron y se volvieron a Jerusalén. Hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, 34 quienes decían: --¡Verdaderamente el Señor ha resucitado y ha aparecido a Simón! 35 Entonces ellos contaron las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo se había dado a conocer a ellos al partir el pan.