
La siguiente entrevista fue publicada en España en el dominical Blanco y Negro el 6 de Septiembre de 1988. Gracias Angel Valero por la transcripción.
El pasado 15 de mayo se cumplió el vigésimo quinto aniversario de
"Tubular Bells", un disco que cambió en buena medida el curso de la
música pop. Rechazado por todas las compañías discográficas a cuyas
puertas llamó, Mike Oldfield convenció a Richard Branson, un tipo que
vivía de su modesta tienda de discos, para que invirtiera su dinero en
la edición del álbum. Su apabullante éxito hizo rico a Branson, que
montó el gigantesco imperio Virgin, y colocó a Mike Oldfield en la
historia de la música. Despues de varios años de silencio, Oldfield
celebra el cumpleaños de su criatura con "Tubular Bells III" -ya hubo
una secuela en 1993-, trabajo con el que se introduce en ambientes
tan diversos como la música de baile, el folk, la "new age" o el
flamenco.
Pablo Carrero: Desde el comienzo de su carrera, su nombre esta inevitablemente unido a "Tubular Bells", ¿le supone este hecho algun tipo de atadura?
Mike Oldfield: Todo lo contrario, es fantástico. Pienso que es una maravillosa obra musical de la que estoy muy orgulloso. Me parece mucho mejor haber empezado con algo así que con una estúpida canción pop, y no me molesta en absoluto que se me identifique con ese disco a pesar de que, luego, he hecho muchos otros. Al principio pensé que era un disco muy bueno para su momento, pero no creía que fuera a tener tanta trascendencia. Sin embargo, cuando hice la segunda parte, "Tubular Bells lI", el álbum volvió a tener muchísimo éxito y pensé que podría ser una buena idea regresar cada cierto tiempo sobre esa música o sobre algunas de las ideas que hay en esa obra.
PC: En los últimos años ha estado viviendo en Ibiza, una experiencia que ha marcado definitivamente la elaboración de este disco...
MO: Sí, he estado viviendo en Ibiza durante los últimos tres años. El sitio en el que te encuentras cuando compones es muy importante e Ibiza es un lugar muy especial. Por supuesto, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Obviamente, las cosas buenas son el clima, el mar, los paisajes, la naturaleza, tanto en verano como en invieno... cada mes es diferente y tiene sus propias particularidades. En verano, hay infinidad de bares, restaurantes, clubes, mucha vida nocturna. Quizá lo peor es que precisamente en verano circulan con demasiada ligereza las drogas, la gente se vuelve muy loca... Estan los clásicos ingleses que vienen a gastarse todo su dinero en quince días, a vivir lo más rápida e intensamente posible. Ademas, es en realidad una isla muy pequeña, de modo que no puedes hacer nada sin que todo el mundo lo sepa y cuchichee sobre ello. Es un sitio muy curioso; segun creo, tiene el mayor índice de suicidios de Europa. Esa isla es capaz de hacerte sentir el tipo más feliz de la Tierra o el más deprimido. Sin duda, todas estas influencias han formado parte de "Tubular Bells lII". En ese sentido, se trata de un disco de extremos, como tambien Ibiza es una isla de extremos: por un lado, la calma más absoluta y, por otro, la agresividad, la fiereza de la naturaleza salvaje. Todo eso esta en este disco. Las experiencias que he tenido, la gente que he conocido, los buenos y los malos ratos que he pasado... Ibiza es un lugar al que la gente va de vacaciones, así que la isla es conocida por el sol, el sexo, las drogas, las fiestas... La gente pasa un par de semanas allí y se vuelve loca, y eso crea una atmósfera muy particular. En ciertos aspectos no me gusta demasiado, pero en otros sí. En cambio, en invieno no queda nadie, se convierte en un lugar fantasmal. Todo ello hace de Ibiza un sitio muy atractivo.
PC: Otro elemento con denominación de origen español en el disco es la presencia de ciertos ambientes flamencos, ¿se trata de algo meramente anecdótico? ¿Qué opina del flamenco?
MO: El flamenco es uno de mis tipos de música favoritos. Me encanta la guitarra flamenca. Creo que es muy agresiva y pasional, y a Ia vez muy delicada. El flamenco tiene una fuerza enorme, una energía increíble y una sorprendente capacidad de engancharte. Me encantaría tocar flamenco y creo que tengo el temperamento adecuado para ello, aunque, obviamente, me falta la técnica. También me gustan los espectáculos flamencos, el baile, el canto... Es realmente bonito.
PC: Con una posición tan sólida en este negocio, después de tantos años en la música, ¿qué significa para usted escribir y grabar un nuevo disco?
MO: Bueno, es extraño, porque cuando me vine a vivir a Ibiza lo que buscaba era precisamente alejarme del trabajo, de la música, y descansar. Me construí una casa y me dediqué a decorarla, a cuidar del jardín... cosas pequeñas y relajantes. Eso es lo que hice durante unos seis meses, pero entonces empecé a aburrirme un poco y a sentir la necesidad de volver a la música. A estas alturas de la vida, me he dado cuenta de que sólamente soy feliz cuando estoy creando algo. Puede que de vez en cuando necesite, como todo el mundo, un par de días de ocio total, pero lo que realmente me motiva y me hace sentir bien es componer, así que la música significa muchísimo para mí, cuando empecé y ahora mismo.
PC: ¿Significa eso que no va a pasar tanto tiempo hasta sacar otro disco?
MO: Exactamente. De hecho, acabo de terminar "Tubular Bells III" y ya estoy trabajando en un nuevo álbum. Será un disco de guitarra. Tan sólo guitarras por todas partes.
PC: Con su música siempre ha tratado de escapar de los límites de una canción pop. ¿Se considera un músico ambicioso?
MO: Realmente, no me considero un músico... lo que yo hago es algo diferente a la música que se hace actualmente, a lo que se escucha en la radio. Se trata de algo muy personal, difícil de describir. En ese sentido, creo soy diferente, que no encajo en ninguna etiqueta. Cuando veo a un buen musico, alguien que domina la técnica a la perfección, me admira, pero lo que yo quiero para mi música no es precisamente eso, sino algo que salga de lo más profundo del alma. Es algo muy espiritual, una especie de meditación o de exorcismo psicológico: se trata de sacar a la superficie algo que esta muy dentro de mí. La verdad es que la música es para mí una excelente terapia.
PC: ¿Hasta qué punto le interesan los resultados comerciales de sus discos?
MO: Desde luego, no puedo decir que sean una gran preocupación, pero me encanta que mis discos sean un éxito. Me gustaría vender lo más posible. Si haces un disco en el que has trabajado con verdaderas ganas e ilusión, lo mejor que puede pasar es que se venda muy bien.
PC: Sin embargo, su relación con los fans siempre se ha caracterizado por una cierta distancia, por cierta frialdad...
MO: No entiendo la razón por la que los fans estan interesados en los músicos como personas. No me gustan los fans a los que les intereso como persona. Me entusiasma que haya gente a la que le guste mi música y que distrute con ella, pero eso no tiene nada que ver conmigo como persona. Afortunadamente, hasta ahora me las he arreglado para no sentir esa presión que muchos fans ejercen sobre las estrellas de la música pop y espero que eso siga siendo así, porque es algo que me costaría mucho soportar.
Pablo CARRERO