La idea de Aristóteles fue ampliada por Ptolomeo en el
siglo II d. C. hasta constituir un modelo
cosmológico completo.
La Tierra permaneció
en el centro, rodeada por ocho esferas que
transportaban la Luna, el Sol, las estrellas y los
cinco planetsa conocidos en aquel tiempo: Mercurio,
Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
Los planetas se movían
en círculos más pequeños engarzados en sus
respectivas esferas para que así se pudieran
explicar sus relativamente complicadas trayectorias
celestes.

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