CRUZ del SUR 

Aristóteles

( 384 a. C.)

 

Aristóteles, tal como su maestro Platón, creía en una Tierra esférica y quieta en el Centro del universo. También suponía que las leyes de movimiento de los cielos eran diferentes de las terrestres.

Dividía al universo en dos zonas, la supralunar y la sublunar.

La primera abarcaba todo aquello que se encontraba más arriba de la Luna, incluyendo a la Luna misma. Su límite superior consistía en una cáscara esférica centrada en la Tierra que envolvía todo el universo.

Más allá no había nada. Esta cáscara exterior era, además, el límite del cosmos, el soporte material de las estrellas.

Poseía un movimiento de rotación que explicaba el movimiento anual de las estrellas.

Esta rotación, a su vez, arrastraba a otras esferas interiores que eran las encargadas de sostener a los restantes cuerpos celestes: el Sol, los planetas y la Luna, imprimiéndoles también un movimiento de giro alrededor de la Tierra.

La otra región, la sublunar, abarcaba desde la esfera de la Luna hasta el centro de la Tierra.

La región supralunar estaba constituida por una sustancia incorruptible y eterna, pura y sin peso: el éter.

En cambio la materia de la región sublunar estaba constituida por aire, fuego, agua y tierra, las cuales se mezclaban y recombinaban dando lugar a toda la variedad de elementos que conocemos.

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