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Ricardo Maneiro
Precio $ 25.—
No
hay un canon sobre cómo se debe escribir una novela. Guerra y Paz es una
novela y La metamorfosis también lo es, igual que Adán Buenosayres.
Tal libertad que otorga el género arroja a los novelistas al vacío de reinventar
la novela cada vez que se escribe una. A veces, no muchas, la forma con la que
ha dado un novelista nos sorprende. Tal es el caso de Noches (de san Venancio
a san Ivón).
El modo,
genuinamente novelístico, en que Ricardo Maneiro plantea su narración podría
asumir la imagen de Jano bifronte, deidad asociada al destino, que simbolizaba
para los antiguos los pares de opuestos. Dos personajes, un hombre y una mujer,
separados por una pared en un hospital (él, en crisis; ella, aguardando), van
tejiendo y destejiendo un discurso doble, una cantata a dos voces, que se
dispara del presente al pasado, de lo trivial a lo hondo, de la tristeza al
humor. Las voces son perfectamente nítidas y la prosa
de Ricardo Maneiro les otorga un ritmo fluido que no decae, una cadencia que
elude perfectamente el riesgo de que los discursos mentales de Celia y Pedro se
parezcan. Son dos seres distintos que ven las cosas de manera distinta y cuya
singularidad (la de cada uno) les permite criticar, amar o interpretar al otro.
El
lector asiste a la rica y humana historia de una pareja que es a la vez espejo
de buena parte de una generación. Historia que se articula con el presente y el
pasado del país, con los libros, con las definiciones ideológicas frente a los
hechos decisivos, con el humor y, sobre todo, con un tono y una cadencia de
lenguaje profundamente argentinos.
Ricardo Maneiro nos entrega una novela notable. En el
plano de la pura proyección del lector, la identificación con el amplio mundo
referencial de Noches... será ineludible; si algo aparece en la novela,
catalizado por la forma, es lo vivido y es allí donde encuentra su
dimensión más alta.
Sylvia Iparraguirre
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