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CON-VIVENCIAS EN PUNTA ALTA (1940-1965) |
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SUMARIO CHICOS PRIVILEGIOS DE CHICOS DE BARRIOS CHICOS GRANDES CASTIGOS DE LOS GRANDES SIN GRANDEZA LA REALIDAD ES LA ÚNICA VERDAD” Y “LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON |
IRIGOYEN ENTRE PUEYRREDÓN- y ESPORA La urbanización extendió el ámbito: donde fuera la herrería, hoy hay casas. La estación quedó desolada, con silencios sin adioses ni sapos canturreando a coro con los pibes para "que llueva un chaparrón que rompa la estación" porque el asfalto ya la partió en dos. El nutrido grupo de vecinos, seguramente no registra la historia del "Barrio Cañonero" ni de quienes vinieron detrás en un plano más amplio que comprende la Irigoyen desde Bouchardo a Pueyrredón subiendo por la Rosales, bordeada por el Ferrocarril Solier, entre otros: los Vidal, de quienes siempre recuerdo, con angustia, la pérdida temprana de su hermosa hija Lita de cabellos rizados, o de Don Moya, con un golpe bajo similar, una apendicitis le arrebató una linda hija, que también el barrio lloró. Cerca estaba Rossetti con sus tres hijos, y su conversadora señora, tuvo un accidente en uno de los diques de la Base Naval. A todos nos dolió. También los Rombi, tuvieron lo suyo, que fue nuestro, cuando su joven y hermosa hija tomó una drástica e inesperada determinación, que el tiempo no olvidó, porque además de vecinos fuímos compañeros. Claro estas heridas se llevan por vida, cuando son vistas con inocencia de niño y de “sentir como propio el dolor ajeno” (Homero en Discepolín) Seguiría una larga lista de nombres, pero vaya aquí el recuerdo de aquellos que por esos trucos de la memoria, es como si alguien me los dictara por dentro: Ríos Esquivel y "El Quito". Carlito Zanette. Mari y Susi Gómez. El Pocho Monsalvo, Rubén y Mirtha Soto, el Gogui, Juancito, el carnicero García, el Bocha Catá, Cabral (maratonista) el almacenero Donato, Morelli, El Negro, Tito Correa; Mari Filócamo y sus hermanos; Hayde‚ César y Atilio Catá. Los abuelos Catá (a quienes siempre agradeceré el invite de sus ricos racimos de uvas) El Ecio Ventura; el Negro Ortiz y el Chito Marcucci (los dos últimos muertos injusta, artera y tempranamente) los Echeverría, los Plécitis, los Lauría en particular Norma y Lina, Rodriguez, los Barberón (Cacho Chico y Cacho Grande) Lito Pérez, el Tano Giulano, el Huguito Ruggeri, los Chieza: Bocha y Raúl; Alberto Chávez, el Negro (Bocha) González, Berón (El boxeador). Elias (El Casota). el Pirulo Morán, Luisito Vázquez, Los Fingger (Lucia y Carlitos) Los Villafañe (Cacho- Tito y sus hermanos), el Quique Julían, el Paco (de la marmolería) Alfonso (El Bibliotecario, a quien siempre recuerdo -entre otras cosas- por sus lecciones de Bibliotecología) los Hermanos León (Carlitos) los hermanos Magnanni (Osvaldo, Chiche y Bolita) el Titi y Tito Urcade, el Gino Cambría, Raúl Bracco, Pocha y Totino Gessi, Carlos Maza (El Sanjuanino), Rodera, los Menguini (Nelly,Yerza y Lino y sus padres) la flia. Bressan (en particular Teresa) los Ciccaré, Téves Raúl. Por aquí nacerá el Club Solier muy cerca del más antiguo "Ciclista, Recreativo y Deportivo Altense", al que volveremos cuando abordemos el tema de las Instituciones deportivas. Los pibes de este barrio por Irigoyen entre Pueyrredón y Espora, fuímos testigos de lo que está no sólo por arriba sino también por debajo del asfalto. Caños de gran tamaño van por el centro y a todo lo largo de las calles. Como primero se hacia una zanja ancha y profunda, era una aventura trepar, saltar, en casos con ciertos riesgos. Tales obras de infraestructura, estaban a cargo de la CEMACO. Cuando llegaron los caños era todo un laberinto para los pibes que los recorríamos por dentro, por arriba, por los costados. Bajitos saltimbanquis que dejamos debajo del cemento los afectos de corridas, escondidas y trepadas, con algunos sustos entre risas, gritos y puteadas. Batíamos las mandíbulas con generoso “chiclets” de alquitrán que se ofrecía al paso, como mejor e insuperable "bazzoca" pero con sabor a querosene . Fumabamos "salsaparrilla" a modo de inigualables puros. Los picados de pelotas de trapo como un clásico preferido. Y caminar con las manos de cordón a cordón en épocas que casi no había autos. Los "comboys" como mejor "western".Fue el cemento una pista de acrobacias, cancha, pasarela, "pizarra" y sobre todo un manto de asfalto frío que lapidó las huellas de cien años, que -sin embargo- hoy brotan, con fuerza telúrica, por las juntas de alquitrán. De intención dejamos para este arbitrario final de un barrio que me hizo entre los seis y los doce años y aún llevo conmigo a Corina y Quico Amadeo Cata. A esa edad viví, medianeras por medio, entre los Catá. Amadeo, tenía una larga trayectoria gremial, política y deportiva. En nada disminuía su competencia una discapacidad en una pierna. Fue concejal peronista, y seguramente con gran protagonismo en los acontecimientos que dieron la autonomía a Punta Alta respecto de Bahía Blanca. El día que vino Bramuglia y amplia comitiva, se realizó un asado en los Galpones de la Estación Solier, cerca de Villa Mora. Fue imponente la cantidad de gente que asistió al mismo, todo era algarabía, y los chicos -únicos privilegiados de entonces- disfrutabamos de esos espectáculos, que al finalizar producían estampidas colosales, con rugidos de motores, sonidos de bocinas y nubes de "platos voladores" de cartón, entremezclándose, con la polvareda de la calle Irigoyen, aun de tierra. Ahí lo vimos a Quico y Corina, como también los veríamos en entregas de juguetes, y en los campeonatos deportivos. Después del 16 de setiembre, luego de estar detenido, cesanteado y proscripto, fue el natural referente de un grupo de compañeros de la Resistencia peronista. Y, en las calles de Punta Alta, como gotas de agua sumadas, fuímos una sola en el "ATENEO PALABRA ARGENTINA" y aquí sigue otra historia, que nace con otros "cañoneros" de "cañones" y de "caños". |
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