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CON-VIVENCIAS EN PUNTA ALTA (1940-1965) |
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SUMARIO CHICOS PRIVILEGIOS DE CHICOS DE BARRIOS CHICOS GRANDES CASTIGOS DE LOS GRANDES SIN GRANDEZA LA REALIDAD ES LA ÚNICA VERDAD” Y “LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON |
Falleció el 29 de junio de 2000 y cinco años después el 30 de marzo del 2005, se irá tras él, Everardo Negro Facchini. Antes habíamos perdido a Adalberto Wimer, a Osvaldo Rigoni y a Victorio Colubri. Y, como desde los registros de estas "convivencias" observamos, hoy 29 de mayo de 2008, que aumentan los fallecidos, consecuentemente, para no omitir a nadie, decidimos representarlos a todos, por muchas razones, en José Segundo Valesi. Además, a esta altura nuestra, “Con-vivencias en Punta Alta” llega a su final por fuerza de la vida y del destino. Tras un obligado repaso, las damos por concluídas, aún cuando, de tanto en tanto, vienen a la memoria muchos a quienes, en su momento, olvidé y muchos más que no conocí. Sería muy grato, no sólo para mi, que otros completen con los nombres de quienes por olvido o desconocimiento, dejamos en distintos recodos que fueron ámbitos de nuestras “convivencias. (Al digitalizarlas en ésta Web, corregímos, ampliamos y actualizamos datos a mayo 2008 y más obligados a los pocos megas que contamos que a los recuerdos. Aclarado esto, volvemos al amigo José a quien en vida, hicimos la nota siguiente, que reproducimos aún con la humorada, pese al dolor que produce, en todos, su ausencia: . En la foto, estamos en Plaza Belgrano, donde, a la postre se esparcieron -a su pedido- sus cenizas. Obsérvese, que, en sus manos, sostiene, un ejemplar pre-édito de "Convivencias en Punta Alta". El "Viejo" significó mucho en nuestras vidas, su ausencia se nota fue un "herrero" del pensamiento nacional y popular que a fuerza de yunque y martillo hizo escuela desde y fuera del Bar Central.
Una de las últimas fotos de José Segundo Valesi, Diciembre 1998
" Cuando se da la dictadura cívico-militar del "Proceso" la diáspora se impuso por obligada prevención, pero quien zafó fue el Jefe (así suele ser) no en balde le llaman "El Zorro de la Cortada". Se rajó para Buenos Aires, algunos dicen, que fue para mayor proximidad al propio "Teatro de Operaciones" (¿O al Colón?) es posible sobre todo por quien ha dejado "girones de su vida" por una causa que bien "representa". " Tal vez, fue por 1958, antes o meses después de un día de marzo. Lo cierto que fue Norberto Facchini quien lo descubrió como”mezcla rara” de "yunque, libros y martillo". Maestro de aprendices de la Base Naval. Su padre, José Valesi, llegó de Italia y como trabajador golondrina cuerpeo jornadas en distintos pueblos de la provincia de Buenos Aires. Entre salto y salto nacieron sus hijos, uno de ellos José Segundo nació en Saavedra -pero "renació" en Cabildo- donde además de ir a la escuela rural, aprendió, tempranamente, del campo y de la filosofía del trabajo. Mas tarde, ya en Punta Alta, desde los talleres de la Base Naval adquirió la "FORJA" de la conciencia nacional y como autodidacta, profundos conocimientos de historia Argentina. Aparte de esto, son tres y hasta cuatro los temas de su dominio:1) Las mujeres 2) El tango.3) La Política y 4) La Granja. Sin restar méritos a su conocimientos sobre los cuatro aspectos, casi resulta paradójico que, para 1) es "soltero", para 2) no baila; para 3) no es ambicioso ni corrupto y, para 4) solo tuvo un pato, una gallina, tal vez, algún gallo y en la Plaza plantó un "palo borracho".No obstante damos fe que es un experto en todo eso y algo más. "De Maestro Herrero, a los 35 años pasó a retirado y su parada circunstancial la tuvo en el Bar Central. Claro que -según los tiempos- realizó algunos trabajos como comerciante en las "Vegas" con el Negro Gutiérrez. Pero su "trinchera" permanente estaba en la Cortada 2 de julio, de donde surge el mote aludido: "El Zorro de la Cortada". "En la Cocina de "El Viejo" como también, cariñosamente, se lo suele llamar, entre mate y cigarrillos, nos reuníamos, entre otros: Osvaldo Rigoni, Juan Carlos Vila, Cacho y Everardo Facchini, Victorio Colubri, Antonio Angel Coria, Rayes Anuar, Goyo Wimer. Prontamente, se hizo lugarteniente del Negro, que piloteaba una motoneta llevándolo de "copiloto" en un trajín de militancia permanente. A poco andar se le reconoció -no solo por edad- una "jefatura" honoraria. Perfil discepoleano, de mirada -que alguien llamó- "aviesa". Poncho "conservador". Austero y frugal, por fuerza, en tanto tempranamente jubilado, que luego convertirá en filosofía de vida, de “yunque y martillo” de la que dejó -según su decir- "girones" tras la "causa" que lo llevó hasta olvidarse de sí mismo"(según sus expresiones) Contracara del sistema consumista, entre mate y cigarrillo o lo que venga, matiza con humor, ideas de su propia cosecha, aunque algunas no tanto. "Con el tiempo y las circunstancias, a los "Chicos" nos comenzaron a llamar el "Equipo de José" (Parodiando lo de Pizutti en Racing) cosa que, seguramente, lanzó-como no queriendo- el “Zorro de la Cortada” o sea él mismo. Simultáneamente, mantenía sus amistades veteranas, con quienes se daba dique por el protagonismo logrado con nosotros. Agrandando su imagen con los nuevos "Más chicos": Pelusa Bugallo. Abel Robañeras. Tony Digiácomo. Oscar "Panza" Giorno. Ernesto García. Carlos Cardo, Ana María Pérez, quienes, entre otros, siguiendo la “corriente”, así lo reconocieron " En realidad, José Segundo Valesi vino a ser -en tiempos de diáspora- (1976-1983) la argamasa del grupo. Y, en el reencuentro, el referente obligado de viejas y nuevas militancias. "En su Cocina, nació el “Centro de Estudios Raúl Scalabrini Ortiz" con un documento liminar que hizo temblar hasta las chimeneas de la Base. De su inspiración fue también lo de "lealtad de logia". Nunca se sabrá, si los scalabrinistas, tomaron esto en serio o en "joda". Pero, lealtades hubo, sobre todo en el enfrentamiento contra López Rega y sus secuaces antes y durante el Proceso. Fue, precisamente, un "scalabrinista" Goyo Adalberto Wimer -a la sazón Secretario Adjunto a cargo de la CGT quien leyó a la entonces presidente Isabel Martinez el acta exigiendo -entre otras cosas- la renuncia de aquel y que difundieron todos los canales de TV y demás medios de información. Fue cuando López Rega y su gente desaparecieron de escena. También, Osvaldo Rigoni -quien será más tarde Intendente- fue scalabrinista. Como lo fue Juan Carlos Vila, quien –vuelta la democracia- hasta hace poco fuera secretario de Obras Públicas del gobierno municipal y, ayer -con Cámpora Solano Lima- Decano de la Tecnológica (B.Bca.) También lo será, el Negrito, Antonio Angel Coria, quien, mimeógrafo de batalla bajo el brazo, además de docente fuera el panflteador oficial del “CERSO”, en realidad todo el “Equipo de José” acompañábamos al “jefe”. "Desde la "Cocina" de Valesi, como "Cocina e' Chacra" se amasaba de todo, mientras se preparaba entre mate y mate las "buenas nuevas" y las "nuevas cosechas ideológicas". Alguna vez, es de esperar, alguna cortada de Punta Alta, lleve su nombre, sobre todo si democracia es “el gobierno de las mayorías. con el sagrado respecto hacia las minorías” como decían por 1955 los “liberticidas”, Visto así Valesi tiene ganado el reconocimiento por partida doble, por las mayorías, porque desde la Resistencia no claudicó al sentir mayoritario con Perón y con Evita y por las minorías, porque hizo del respeto al adversario una cuestión de principios que supo practicar y transmitir. "Es muy posible que cada uno de nosotros sea algo Valesi, pero, no me caben dudas, que él vio, en cada uno, algo de lo que él es, o, hubiese querido ser: Del Negro Facchini, la chispa, la arrogancia, su capacidad analítica lo certero de su producción intelectual y sobre todo su desafiante oratoria. De Pancho Vila, la observación aguda luego de silencios prolongados y la precisión y tenacidad que pone en sus trabajos. De Coria Antonio la audacia, vitalidad y el empuje que caracteriza su accionar: capaz de decirte hasta luego y aparecer en Alaska, Punta Alta, Neuquén o México, pero, sobre todo, su curiosidad y resolución de escritor militante. De Rigoni, su sentido práctico, aunque, en casos, ingenuo de la realidad. De Cacho Facchini, su perfil circunspecto con sesgo aristocrático, capaz de pintar con notable y cuidada caligrafía un llamativo letrero en una bocacalle cualquiera de una manzana despoblada. Un "Alcalde" de lujo que Punta Alta se perdió. De Goyo Wimer, es probable que compartiera su sentido de realidad y buena cintura gremial, que lo hizo Secretario Adjunto de la CGT. De Victorio Colubri la firmeza compadre del "gringo". Y de quien escribe -en su decir- tal vez, sólo la "pinta". "Para mi, personalmente, aunque le desconfiaba al principio, vino a ser: Un verdadero MAESTRO, de muchas cosas que no enseñan los programas de la escuela, colegio y/o universidad. Un AMIGO, cuando tenerlos, sobre todo en ciertos tiempos, fue muy difícil y por cierto siempre un gran compañero. |
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