CON-VIVENCIAS EN PUNTA ALTA (1940-1965)

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  Introito

  Barrios

Instituciones

 1ra.Parte

2da Parte

 Conclusión   Vendrán

Por qué

SUMARIO

INTRODUCCION

¿Por qué‚ escribo así?

 Circunstancias  etarias

PRIMERA PARTE:

CHICOS PRIVILEGIOS  DE CHICOS  DE BARRIOS CHICOS

SEGUNDA PARTE:

GRANDES  CASTIGOS  DE   LOS GRANDES SIN GRANDEZA

 CONCLUSIÓN:

LA REALIDAD ES LA ÚNICA VERDAD”   Y “LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON     

 LOS QUE VENDRÁN

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"LOS CUARENTA"

      De cada rostro presente -no en todos los casos- emergen prontamente los rasgos juveniles del pasado. Y como anacrónico carnaval -sin corsos ni disfraces- cada uno a su modo  expresó, expectante, a veces tácitamente y, otras no, su ¿Quién soy?. Esperando apenas segundos, tal vez un minuto, la respuesta deseada, para luego seguir con un   gran abrazo, un beso y una ovación. En casos, de no poder responder, porque el tiempo anudó la memoria y el reencuentro no doblegó la distancia, entonces, viene el "YO SOY..." con más abrazos, mayores besos y la ovación silencia -tal vez- un grito de bronca contra el tiempo que arrasó.

   Emoción fuerte la de los reencuentros después de   cuarenta años. Mas o menos a los diecisiete de edad, finalizada la escuela media, cada quien se fue por su rumbo y su destino, con un puñado de ideas, miles de sueños y no pocas fantasías. Dejando atrás más de cinco años de adolescencia compartida  que es más que toda una vida.  Inocencias y picardías exentas de maldades, refuerzan la confianza en un contexto  de donación,  donde la entrega es todo amor aún cuando, "amores de estudiantes flores de un día son"

   Crecer juntos no es lo mismo que vivir socialmente juntos, en éste, se impone lo social en aquel -por edades- la socialización que es la síntesis entre individuo y sociedad. Es "Con-vivencia" expresada en el "nosotros somos". Así, podemos decir que, socialmente, vivimos en cualquier parte, pero  crecer juntos -en cambio- requiere tal parte, es decir, un lugar determinado, y un mismo tiempo. En nuestro caso, fue el Colegio Nacional Anexo Comercial de Punta Alta de 1954 a 1958 y en no pocos, aún antes, en las escuelas primarias: 1, 4, 20, 99 y Humberto Primo.

     Como dentro del sistema escolar, la interacción se simplifica no quedan muchos márgenes para lo inesperado -necesariamente predomina la armonía del conjunto y -con ello- se minimizan los conflictos, generalmente   de mayor cohesión para el "bando" de los educandos.

      Pero tales comportamientos pautados conllevan generalmente estereotipos que se imponen a distintas promociones, por ejemplo el estudiante "petitero", tomado de prestado del café porteño "Petit" o, el "traga", producto de los libros o, el "crónico" resultado de vocación repitente y/o el "ratero" según esquive y cintura para las faltas, o, el "ganchudo”, por rapport de arrime, el "fanfa", por autosuficiente, etc. Como    quiera que sea, esto constituye junto con apodos, sobrenombres, etc. un sistema referencial dónde, cada cual, sabe a qué, por qué y cómo responder. "Personalidad" provisoria hasta tanto llegue la definitiva. Ahí, precisamente, en este punto la mayoría nos separamos sin volver a vernos, hasta este momento.

      Frente a esto, el reencuentro después de 40 años, es no sólo encontrarse adultos con una personalidad lograda a  fuerza de superar cientos de obstáculos que no es lo mismo que  cien metros llanos, sino -además- ponerse en un minuto casi  medio siglo encima.

      No obstante, a medida que cada uno recuperó en el otro  los cuarenta años faltantes, se dio un inmediato contexto afectivo desde una adolescencia abroquelada por años bajo  esa distinta  personalidad adulta que, por unas horas, sucumbió a la presión de cientos de anécdotas y cuentos de las mocedades.

      El  sentimiento de estudiantes se generalizó y fue el denominador común que se hizo canto a capela pero con musicalidad interior afirmando el "para toda la vida el corazón"   Así, un reencuentro luego de cuarenta años es por un lado encuentro con ausencias que duelen y, por otro,  de carencias actuales que divierten mediante ocurrentes humoradas:  " Glen Ford, "ga...ga"; "Billy Halley sin "cometas"."El gordo que vino flaco y el flaco que engordó" "La petisa que se hizo grande y el grande hecho un "bebé" "La hija que se hizo madre y parece una abuela de sí misma" "El "estropeado" -"parece un viejo"-visto tras "cataratas". "La "Pinta" de   aquella que se hizo "Santa María" y la ilusión de cada uno de que el tiempo pasó sólo para el otro.

    Yo actual que viene de un yo lejano sin solución de continuidad, en una eficaz dialéctica evocativa, donde, los interlocutores reconstruyen, desde diferentes historias sobre lo mismo, una multitud de versiones de vivencias compartidas.

     Por otra parte, qué significa que en los tres millones y medio de años de un fósil humano y muchos mas desde el "big bang"  un grupo de semejantes seamos co-terraneos y coetaneos en  Humberto e Irigoyen o en Urquiza y Roca de Punta Alta, con entrañables nombres y apellidos de los que damos cuenta en  "Con-vivencias" y que, como desafiando  a la entropía temporal,  nos volvimos a reencontrar luego de cuarenta años.¨¿Qué lazos afectivos une a una promoción?¨¿Qué necesidad existencial subyace? entre los que hoy estamos más cerca de los sesenta que de los quince años?

     Las fotos ayudan como recurso didáctico, para achicar la distancia epocal, que admita un reconocimiento sin paralajes entre el objetivo de ayer y el de hoy, de modo tal que, no queden dudas que debajo del adulto actual esta el pibe/ba de siempre  Alegrías y llantos, propios de sentimientos encontrados aclimatan el salón de  "Casaparque" de la cita y en un continuo de más de seis horas, los  episodios  presentes contienen  de algún modos los pasados que ya son futuros y, a su vez,  pretérito, en la esperanza de próximos encuentros, cuando no -quizá para algunos- de  despedida final. (Con Cacho Vásquez  pasó: Una foto, que nos sacamos antes de partir y que se suma a otras, de otros tiempos,  que tengo con él, me dice, luego de su fallecimiento, que, lamentablemente,  fue la última)

      Siguiendo una de las tantas fotos de "Casaparque" ahí estamos: MONONA que, entre lágrimas y sonrisas, nos abraza y besa con mucho de ayer con ternura de siempre. LINA,  que  como las  olas del mar, viene, hace espuma, besa  y se va. ELSA,  sin tiempo, entre silencios sostenidos, revive  sus  recuerdos. TERESA,  que tras una  angustia  profunda  humedece  sus lindos  ojos  sin  olvidos.  ALICIA BEATRIZ, entre  bocanadas de afectos  regala gestos de dulzura. ALFREDO, como siempre  formal entre el "debe" y el "haber". El NEGRO GERARDO, como siempre estilista de   términos precisos y ocurrentes. JOSE KIEFELD,  que ríe  con o sin cosquillas entre comentarios sin intermezzos. ERIBERTO, que llora siempre, menos en las fotos. MISUCHO, campechano-porteño entre puertos "padentrano" y "pajuerano". El GALLEGO JOSE MARIA, con zetas entredientes y saldos sin retazos ni   pelos  en  la lengua. El NEGRO LUIS BENITO, hoy "blanco" con mucho "pique". JULIO GILBERTO, de personalidad persistente aunque le cambien el escenario. RUBEN ABEL,  flemático, pero  sin un pelo de  tonto.  HUGO, con carisma nato de  hermano  mayor  y "rante"  como  el menor. NORBERTO, locuaz y caústico  sanatero de "chico"  y viceversa de grande.

        Cada uno a su modo lleva por dentro la presencia de los que se fueron tempranamente que en la foto de mas cuarenta años atrás indican las ausencias de la actual: Raquel Dilena, Norberto Antonio (Teddy) De Dios. Rubén Alberto (Flaco) Mayol.  Gerónimo (Toto) González, Osvaldo Cruz.

     Volviendo a la fiesta del reencuentro daba la    impresión que lo emotivo embretó la espontanidad, nadie quería ir mas allá. No se puede decir que hubo alegría, pero sí una   dicha inmensa que aún perdura, tal vez, justamente en el deseo de retener encapsulado ese instante, los diálogos no fueron invadidos por música, micrófonos ni parlante alguno.

     Al decir de Monona "Siento la alegría de estar juntos.Toda la ternura puesta en este momento de saber que han pasado muchos años y nos queremos tanto. A flor de piel se siente  lo que se vive en este momento. Por eso agradezco a Dios todo lo que nos dio y, fundamentalmente, el hecho de estar juntos. Eso es lo que realmente siento. y ojalá se vuelva a repetir"  Julio, por su parte, se  expresó de este modo "Me llamo Julio Tehaux, estoy viviendo, realmente, al igual, pienso, que la mayoría o la totalidad de los que estamos acá, un momento, no emotivo, sino sumamente emotivo porque nos hace vivir en este momento lo que vivimos durante muchos años: plenitud de buenos sentimientos,  plenitude sensación de amistad, plenitud de amor. Que hoy materializamos reuniéndonos con la excusa de un almuerzo pero, fundamentalmente, para reverdecer vivencias: sanas, puras, honestas. Vivencias de amistad que en última instancia son vivencias de amor. No se quién va a escuchar esto. Pero lo que estoy mirando paneando -así- todos los asistentes al almuerzo, son conjuntos de personas que se sienten felices y plenas porque estan rodeadas, fundamentalmente, de seres a los que aman. Me siento muy bien. Adios". (Notas grabadas "in situ")

     No hubo programa, ni formalidades, todo quedó librado a la espontaneidad del reencuentro luego de cuarenta años. Que otro libreto ¨No?. La mayoría veníamos de afuera: Mar del   Plata, Buenos Aires, La Plata, Villalonga, Bahía Blanca, Viedma, Alto Valle de R.N. etc En todos estaba presente, la necesidad y el buen tino del reencuentro, como algo debido hasta que, sólo el desgranamiento progresivo, se fue haciendo silencio y agradecido cumplido. Y el día se esfumó tras una noche imborrable de sueños sin  haber dormido.

      Personalmente,  sentí todo tal cual lo dicen Monona  y Julio que fue el sentir de todos, pero –por mi parte- con un valor agregado, que necesito decirlo y por ello pido disculpas, en tanto, producto de un duelo no cerrado por más de cuarenta años, cuando el 17 de octubre de 1957, por el decreto 4161 (prohibía toda mención al gobierno de Perón) me detuvieron y perdí el cuarto año, la pérdida del esquema referencial de pertenencia adolescente me produjo un doble efecto: por un lado, una gran angustia y, por otro, una voluntad de superación de no darme por vencido. Así terminé mis estudios en el nocturno de Bahía Blanca del que egresé‚ en 1959 contando -también con muy buenos compañeros: Héctor Sandonadi, Pedrozzo, por citar sólo a quiénes viajabamos desde Punta Alta. Luego, pasado un buen tiempo -1965- me recibí de profesor en  Filosofía y Pedagogía en el Juan XXIII  también con nuevos compañeros. De Punta Alta lo fueron: Ana María Benitez, Celia Giumele, la Sra. de Palmeiro  y ..por último, pasados ya los “cuarenta”(1988)  en  el 2004,  a los 65 años, obtuve el título de Máster Universitario en la UNED – España – en Enseñanza Aprendizaje –Abiertos y a Distancia. Este registro, se impone, porque nada de esto sería mi vida sin ese impulso que desde la bronca y el amor, nunca el odio, dieron a mi existencia mis convivencias en Punta Alta, en particular, los citados compañeros que en primer año Comercial (1954) me eligieron Delegado de la UES. Hoy al repasar, aumentar, corregir, etc. mis “Conviviencias...” para su publicación en Internet, creí adecuado agregar “Los Cuarentas” con las añadiduras recientes, que además de la intención de reconocido agradecimiento, conllevan la demostración de la expresión orteguiana que cada uno es él y sus circunstancias.

     Pero pese a todo, la angustia va por dentro, hoy "Los CUARENTA", a los casi 60 míos, me devolvieron: por un lado, el ansiado sentimiento de pertenencia con lo que mi duelo concluyó, Pero no así, por otro, el sentimiento "trágico de la vida" al decir de Unamuno,  este viene conmigo -no se lo debo a nadie pero no es de mí exclusividad: Kierkeggard, Pascal, entre muchos otros, tan desconocidos como yo, lo experimentaron y lo convirtieron en filosofía. Por mi lado,"Con-vivencias"-sublimación mediante- vino a  ser producto  de una  ilusión adolescente que en "Los Cuarenta" concluyó en una subliminal  desilusión adulta, que explica que terminé como Santos Vega lo que inicie como Martín Fierro: en tanto pretendí detener el tiempo y este  me venció:

 "Adiós, luz del alma mía, Adiós, flor de mis llanuras Que mi espíritu bebía;     Adiós, mi única alegría    Dulce afán de mí existir: Santos Vega se va a hundir En lo inmenso de esos llanos.¡Lo han vencido! ­ Llego, hermanos,                    El   momento de morir". 

 Muy bien, vale aquí, aquello de "debe morir el grano para que de frutos". Los frutos están a la vista y, quizá, por última vez, veamos los granos, al menos todos juntos. No obstante, tras la esperanza de un próximo reencuentro va de mi parte un muchas gracias a todos, por "LOS CUARENTA" años  y (ahora 2007) algunos más,  que los llevo conmigo.

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 José  Valesi.