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CON-VIVENCIAS EN PUNTA ALTA (1940-1965) |
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SUMARIO CHICOS PRIVILEGIOS DE CHICOS DE BARRIOS CHICOS GRANDES CASTIGOS DE LOS GRANDES SIN GRANDEZA LA REALIDAD ES LA ÚNICA VERDAD” Y “LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON |
En Punta Alta, el Centro -por la década del 40- no era una calle comercial, como lo es hoy la trajinada Bernardo de Irigoyen, era más bien una arteria del corazón ciudadano, con mucho de Puerto, con mucho de tango, empedrado y sulkis. Los cafés: El Central, el Americano, el Cervantes y el Tokio, reunían entre billares y mesas silenciosas a todos aquellos muchachos que aprendieron de la vida, entre ruidos de carambolas y generalas estruendosas. Horas de "fecas", de nostalgias y sobre todo de imaginarios colectivos mezcla rara de "filosofía, dados, timbas y la poesía cruel", sublimante de excitantes horas entre "minas" y bulines, contadas no sin pícara exageración. Mi memoria de chiquilín que sólo miraba de afuera con la ñata contra el vidrio el "trocen" de Punta Alta, me permite ahora sólo una nostálgica pincelada, de aquella calle, empedrada a propósito para el repiquetear de basos de caballos y las yantas de los carros, el atrevimiento de saltarines ciclistas y sobre todo, devolverme, a lo lejos, el eco de los cascos de los últimos mateos y jardineras. En una esquina principal, tal vez dos: una en Humberto, otra, posiblemente Roca y "25", permanecen en mis vagos recuerdos impecables y fuertes garitas, desde donde los agentes de policía vigilaban la naciente ciudad; mas que por el tránsito por cuestiones de seguridad, sobre todo cuando, los francos de marina, colocaban cientos de "ganchos" (del argot portuario: marino enganchado) en la calles del vecindario. Hablar del Centro es tomar un tramo de cuadras que va de la calle Colón colindante con la Base Naval a la Plaza Manuel Belgrano que, al mejor estilo hispano, reúne en sus adyacencias la Iglesia Nuestra Señora de Lujan, la Municipalidad, el Correo, la Escuela 20 (hoy Nº 2) tres bares, un Recreo, una o dos heladerías y paro de contar). La Plaza en sí, más que un pulmón era todo corazón de canteros, ceped, flores y palmeras. Sombra tupida de verano, penumbra estratégica por las noches de encantos, a resguardo de los ojos avisores de la "vuelta del perro" siguiendo la "ruta" del infaltable "Rey del Helado". Sus bancos, verdaderos bancos de plaza, algunos de material y otros de madera, blancos y bien pintados. Aunque eran muchos, en horas pico -cuando las luciérnagas y cientos de "cascarudos" y mariposas se disputaban las luces de hermosas farolas sobre trípodes de columnas metalizadas, las familias, atentas, procuraban su lugar. Allí hacían de público y de actores de "una y mil noches de verano". Retomando la Irigoyen, en diagonal desde donde se erigía el austero, pero bello y proporcionado busto de Belgrano, el paseo obligado antes del descanso, era llegar al menos hasta Humberto Primo, que culminaba, a la vuelta, en las vidrieras de la juguetería-bazar: "El Renacimiento". En la esquina, "Las Mil Fantasías", el cine Español, más allá el Belgrano. Y entre Colón e Irigoyen: Las "Mil Moscas" para comer bien y abundante a la entrada de la Base.. El paso obligado previo era por la Librería Obiols contracara de la de Curto en Humberto, al lado de la Sede del Club Rosario. Y, como quien va para la Plaza, tendremos entre otros negocios: Fotografías Arte Moderno, Cabrera y Roa. La Joyería "El Danubio". Etc Bargueño, las Pompas Fúnebres, Bazares, Farmacias, Almacén de Ramos Generales de Rubio, Zapaterías, Peluquerías, Titán de Pallotti, la Musical Alvarez Gordo, Casa Citta, etc. Desde la década del 50, el Centro cambia, se levantó el empedrado, varios nuevos edificios, sus comercios se remodelaron y sus esquinas tradicionales comenzaron a amontonar pretéritos de miles de sueños de cientos de barras adolescentes que balconeaban la vida de espaldas a las iluminadas vidrieras, sobre todo en la esquina de "Las Fantasías", donde los jóvenes fantaseábamos, compensando “adolescencias” . Centro de generaciones, de encuentros bullangueros, de corsos y desfiles, de caravanas y manifestaciones, de barras y peleas. Arterias de la vida, que al tiempo se vuelven nombres: Buby Ferrari, Negro Gricczzúc, Raúl Domenicale, Bocha Fernández, Cuevas, Juancito Medé, Osvaldo Magnani, Masnatta, Rogelio González, Gregorio Gregori, Suárez, Gómez, Alti Centoni, Hugo Blanco, Pilla, Tano Iapichino, Barrionuevo, entre otros muchos que -en casos- ya se iban y, otros que llegaban a las veredas del "pispeo" y de “parada” obligada. El "Centro" en realidad reproducía el "crisol" de razas de la porteña "Corrientes y Esmeralda", ahí nos reuníamos gente de todos los barrios, ganando espacios dentro de un "stablishment" de muchachos "padentranos". Los altoparlantes difundían los temas musicales ("piezas") de moda: "Only You" por Los Plateros, El "Rock alrededor del Reloj" de Bill Halley. "El Reloj" por Rosamel Araya. Mambos de Perez Prado. "Himno al Amor" por los Cinco Latinos. "La Novia" de Antonio Prieto. Tangos de Héctor Varela cantando el Negro Ledesma: "Tres Esperanzas". "Fumando Espero" "Cuartito Azul" o "Polvo de Estrellas""Serenata a la luz de la luna" de Glenn Miller. "Salto de la Luna" "Rata Paseandera" de Benny Goodman. En el recuerdo pentagramado, en clave de corazón, quiero recordar a los músicos del malogrado Coco Cordi que nos honraron con su amistad y nos enriquecieron en cultura musical: Pato Fernández (batería) Los tanos Victorio y J.Iapichino, guitarras eléctricas. Mario (Chorizo) Bonamuza, contrabajo. Coco, acordeón a piano y trompeta. Rubén Simón y Chiche Genari (vocalistas) ¡Que bien lo hacían! 1955 hizo del Centro, la divisoria de las aguas, el Quiosco del recordado y querido "Primero de Mayo": El compañero González, que a voz en cuello cantaba su peronismo en todos lados convocando "trastienda" a los referentes de la "Resistencia" y aunque paradójico, al amigo Radical Torrente. Era un enclave popular en un "centro" antiperonista. La Juventud de la Resistencia de entonces, hizo allí sus primeros contactos y por las noches empezaron a aparecer panfletos, carteles y pintadas, en lo que vino a ser, a su vez, el centro de transparente pero silenciosa militancia. "Agrupación Popular" antecedente del Centro Scalabrini Ortiz irrumpía a la escena política desde Passo 1033 (Con resignación y adhesión maternal de la Compañera Mayor: Elena no sólo madre del Negro Facchini) reencontrándonos todos, tiempo después, con "Primero de Mayo", en la Calle San Martín, en el "Ateneo Palabra Argentina" nombre que debió darse el peronismo ante las prohibiciones del Decreto 4161 que no permitía ni el uso de símbolos partidarios. Pero esto es otra historia. Vaya aquí nuestro recuerdo a Pancho Gasparoni y su Madre que cedieron -no sin riesgos- el local de las reuniones del Ateneo.
http://www.lucheyvuelve.com.ar/Documentos/4161.html
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