VIH: El virus maldito

 

Oficialmente descubierto en 1982, el virus del S.I.D.A. aún se resiste a los intentos de los más grandes científicos del mundo por dominarlo. Las preguntas sin respuestas abundan en las investigaciones actuales. Los tratamientos más usados, causan efectos secundarios difíciles de tolerar. Mientras tanto los 13 millones de personas infectadas hasta 1996 y la humanidad entera, esperan un respuesta concreta.

 

Cuando el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) apareció, se pensó en un virus fabricado por la CIA o la KGB, sin embargo, hoy, los biólogos, pese a que no están seguros, sostienen que se trata de un antiguo virus natural. De hecho las investigaciones han logrado identificar casos en Africa y Europa que datan de 1959.

 

Lo que se sabe

El virus del S.I.D.A. tiene dos variantes: el VIH-1 y el VIH-2, que pertenecen a la familia de los retrovirus, es decir aquellos virus cuya información genética está contenida en una molécula de ARN en vez de ADN, como es habitual en la mayoría de los seres vivos. En 1989 se descubrió una nueva variante del virus VIH-2, el VIH-2ALT, lo que parece indicar que los orígenes del S.I.D.A. en Africa datan de casi un siglo antes de que surgiera la epidemia.

El VIH ataca los linfositos CD4 que se encuentran en nuestro sistema inmunológico y que son los encargados de organizar la respuesta inmunológica. Sin embargo la forma en que se produce la destrucción de los CD4 aún constituye un misterio.

Las investigaciones han desarrollado métodos bastante efectivos para la detección del virus en la sangre. Algunos ejemplos son el test ELISA (Análisis Inmunosorbente unido a Enzimas), que en caso se dar positivo tiene que ser comparado con otros test más específicos, como la mancha de Western, con ambos se obtiene un 99.9 % de exactitud. La carga viral, es una nueva forma de diagnosticar la enfermedad, permite saber la cantidad de virus que circula por la sangre del paciente, pero sus costo se encuentra entre los 350 y 500 dólares.

Por último se conocen las formas de contagio: relaciones sexuales, (por los líquidos producidos por los órganos sexuales es decir el semen y el fluido vaginal), contacto con sangre contaminada (por el intercambio de jeringas, máquinas de afeitar o transfusiones sanguíneas) y de la madre al hijo (en el período de gestación o por la leche materna).

 

¿Por qué demora tanto la aparición de una vacuna?

Uno de los factores que actúa en contra del descubrimiento de vacunas, es la capacidad que posee el virus para alterar su aspecto exterior. Cuando dos o más virus se hospedan un una misma célula, pueden recombinarse para formar una nueva especie irreconocible de VIH.

Pero además de estas características que suponen de por sí un rompecabezas imposible de descifrar, cuando se descubren posibles drogas, estas deben atravesar prolongadas pruebas hasta ser aplicadas en seres humanos.

Primero hay una fase de investigación, donde se trata de establecer cuál es la dosis óptima de acción de estas drogas y cuáles son las dosis tóxicas. Estas investigaciones las realizan empresas multinacionales cuyas bases de operaciones están en los Estados Unidos. Hace cuatro o cinco años se empezó a trabajar en el diseño de drogas inhibidoras de la proteasa ( enzima que se encuentra en el VIH, esencial para su ciclo reproductivo de vida). Hubo que determinar muy bien la estructura de la proteasa, cuáles eran sus puntos de acción para lograr una droga que pudiera actuar en un punto determinado de la molécula. Pero algunos de estas drogas como el Ritonavir poseen muchos efectos secundarios y un infinidad de iteraciones con otras drogas, por lo cual el paciente debe consultar a su médico antes de tomar cualquier otra medicación.

Este ejemplo del Ritonavir y otras drogas demuestran la complejidad del proceso, agregado a esto, las presiones mundiales son enormes y los conocimientos del enemigo son escasos.

En 1985 el panorama era bastante distinto a la incertidumbre actual: a sólo dos años de descubierta la enfermedad del S.I.D.A. se comenzaba a aplicar la zidovudina, o AZT con resultados altamente favorables. Pero a medida que transcurrían los años el AZT parecía perder eficacia, incluso en aquellos pacientes que estaban siendo tratados con este fármaco y que habían obtenido buenos resultados en un principio. Las investigaciones posteriores determinaron que el VIH desarrolla formas resistentes al fármaco, y además que es capaz de mutar para eludir la acción de otros medicamentos. Sin embargo esta droga sigue aplicándose en algunos casos.

 

Los tratamientos: una decisión difícil

El VIH tiene la capacidad de permanecer "oculto" durante años sin ninguna manifestación exterior de su presencia en el organismo. Esto se debe a que en un primer momento (que puede durar semanas o años, dependiendo de cada organismo), el virus se reproduce prolijamente, al mismo tiempo que inyecta su material genético en las células que lo hospedan, de esta manera logra camuflarse entre ellas y no ser detectado por el sistema inmunológico.

Es por esta razón que el comienzo de cualquier tratamiento con drogas es un paso muy estudiado por los médicos, para no someter al paciente a la aplicación de drogas con efectos secundarios difíciles de tolerar. La forma de diagnosticar el avance de la infección es a través, por ejemplo, de la carga viral, que permite determinar la cantidad de virus que circula por la sangre del paciente. En aquellos casos en que la carga viral es alta, puede recurrirse a los cócteles, que son combinaciones de varias drogas potentes que inhiben el desarrollo del virus pero que aún no se ha podido comprobar si lo eliminan por completo.

Otro de los matices de la enfermedad lo constituyen los efectos psicológicos que produce en los pacientes. Los médicos sostiene que los pacientes que cuentan con una familia que los contenga tienen tratamientos menos traumáticos. En cambio aquellos que no encuentran contención y encima son marginados por una sociedad que aún no comprende los verdaderos alcances de la enfermedad se abandona físicamente y se quiebra moralmente.

 

Juan Manuel Carraro 

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