Así empezó todo
(y esto no es “puro cuento”, es la verdad).
Chiquita, a quien le dedico el libro, es una amiga. En rigor de verdad
es mi prima,
pero yo prefiero considerarla mi amiga.
Como les decía, Chiquita vive en el interior y no nos vemos con
frecuencia, pero eso sí, nos escribimos.
Desde que nos “tecnificamos” y accedimos al correo electrónico, lo
hacemos con mas frecuencia que la necesaria, y esto lleva
irremediablemente a que a veces se agoten los temas.
Cierto día Chiquita me pidió que le escribiera algún cuento y se lo
enviara. Así lo hice y en el transcurso de un par de meses recibió siete
de ellos.
Pero como todo se acaba, también acabó mi imaginación.
Cuando esto sucedió, y conociendo el tiempo que paso con mi gato
Speedy, me sugirió – en broma, por supuesto – que le pidiera al gato que
me contara algo para mandarle.
Acepté el reto, senté al gato a mi lado y ahí comenzó la segunda
parte de “Puro Cuento y Los Relatos de Speedy” . Siete relatos de sucesos
que comienzan allá por el año 1920 terminando en nuestros días.
Cuando comencé a enviarle estos relatos a Chiquita, no corría por
mi mente la posibilidad de editarlos, pero luego pensé que si era posible
entretener con ellos a los pocos allegados que los leyeron, ¿ porque no
intentar hacerlo con otros?
Si leen el libro y haciéndolo lo pasan bien, no me den las gracias
a mi, deben dárselas a Chiquita, y por supuesto a mi gato
Speedy.-
Carlos Alberto
Rosa