Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 6, No. 15 (2001), pp. 108-112
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ENTREVISTA CON...
Hugo Biagini
El Corredor de las Ideas del Cono Sur
The Corridor of Ideas from the Southern Horn
Rosario BLEFARI
Asunción, Uruguay.
RESUMEN
El filósofo argentino Hugo Biagini nos da a conocer, en esta entrevista, sus
calibradas opiniones sobre el futuro inmediato que debe enfrentar la América
Latina, en un momento en el que los cambios de paradigma obligan a los
ciudadanos de este continente, a re-pensar su realidad desde la contextualidad
histórica de un proyecto de integración política y emancipación cultural. Los
nuevos horizontes de la América Latina están en manos de las diversas
redes de intelectuales, que con su potencial crítico busca desarrollar
alternativas a un mundo globalizado por el mercando y las tecnologías del
consumo. El Corredor de las Ideas del Cono Sur está llamado a consolidarse
como uno de los principales escenarios del pensamiento latinoamericano de
vanguardia.
Palabras clave: Redes de
intelectuales, globalización, América Latina., pensamiento crítico.
ABSTRACT
The Argentine Philosopher Hugo Biagini explains in this interview his considered
opinions as to the immediate future which Latin America must face, in moments
when changes in the paradigm oblige the citizens of this continent to rethink
their reality from the historical perspective of a project of political
integration and cultural emancipation. These new horizons for Latin America are
in the hands of diverse networks of intellectuals, who with their critical force
search for development alternatives to world globalization through marketing and
consumerism technologies. The Corridor of Ideas from the Southern Horn is called
upon to consolidate itself as one of the principal theaters of vanguard Latin
American thought.
Key words: Intellectual networks,
globalization, Latin America, critical thought.
Recibido: 13-10-2001 Aceptado:
29-10-2001
En 1997 un grupo de intelectuales hizo la luz en un Corredor para que el
pensamiento crítico y las ideas circulen ágilmente. Desde entonces, cada año
nuevos estudiosos de distintas áreas asisten a ese foro internacional porque no
quieren ser testigos mudos en momentos en que se imponen preguntas y algo más
que opiniones superfluas. Las ideas necesitan estar en movimiento, ser
comentadas, discutidas y expuestas para mantenerse vivas; es la manera en que el
diálogo se abre para tratar de comprender a qué nos enfrentamos e idear un
futuro que si no se avizora antes jamás resultará ni siquiera parecido a como
nos gustaría que fuese. Hugo Biagini contesta sobre el cómo y el porqué de un
espacio como el Corredor de las Ideas destinado al pensamiento cuestionador y
propositivo. Historiador de las ideas y miembro fundador del Corredor, es
catedrático en la Maestría en Integración Regional–Mercosur (Centro de Estudios
Avanzados UBA) y entre sus libros se destacan Filosofía americana e identidad,
Historia ideológica y poder social, Fines de siglo, fin de milenio, La
generación del Ochenta, La Reforma Universitaria y Utopías juveniles: de la
bohemia al Che.
Hay antecedentes históricos de encuentros como este. ¿Qué son las redes
intelectuales?
¿Cuáles fueron las primeras?
Una red intelectual puede
caracterizarse como un conjunto determinado de personas escritores,
artistas, científicos, docentes que mantienen lazos sostenidos y participan de
proyectos educativos, políticos o culturales comunes desde la sociedad civil y
hacia el extramuros, más allá del ámbito Estado-nación. Estas redes se proponen
compartir y potenciar el conocimiento, todo aquello ligado a los requerimientos
corporativos endogámicos. Otra acepción acota y a la vez amplía la función del
intelectual y sus organizaciones a la crítica del poder y al enrolamiento
con las causas populares. Tales orientaciones, la técnicoprofesional y la
impugnadora del orden estatuido, han prosperado en los últimos tiempos tanto con
el boom informático como con las múltiples demandas ante un sistema excluyente
mediante la recreación de nuevos sujetos, utopías y variantes identitarias. Sin
embargo, en ambas direcciones se verifica una construcción de redes, que
atraviesan todo el siglo XX; por ejemplo, en el plano comunicacional, el
intercambio de la generación española del ’98 con los modernistas
latinoamericanos y, en materia de compromisos, el frente intelectual que originó
el affaire Dreyfus o el arielismo y sus secuelas antiimperialistas como el
movimiento de la Reforma Universitaria, hasta llegar a las más cercanas
articulaciones producidas por el exilio. Aludimos a un ciclo envolvente de
rebeldía y solidaridad; de campañas,
proclamas y mensajes. Extremando la interpretación, cabría visualizar un
mundomapa compuesto por redes de relaciones interindividuales o grupales y
estructuras vinculantes. Uno de los fundadores del Corredor, el investigador
chileno Eduardo Devés, se ha ocupado de los circuitos intelectuales y ha
pergeñado un plan exploratorio sobre el devenir de esas redes en nuestro
continente.
¿El Corredor es una herramienta
de comunicación para producir conocimiento científico en el plano de las ideas?
Nuestros propósitos principales consisten en impulsar los estudios sobre
pensamiento y cultura latinoamericanos y replantear la integración regional
desde tres principios ineludibles: democracia, identidad y derechos humanos. En
esa doble intención, de aunar ciencia y conciencia, análisis y pronunciamiento,
tomamos la historia de las ideas en su dimensión académica pero también como
instrumento para incentivar la memoria nacional y las realizaciones sociales,
alejándonos así de una pretendida neutralidad objetivista. De ahí que el año
pasado hayamos rendido un homenaje público en Buenos Aires a dos grandes
exponentes de nuestro filosofar, Arturo Ardao y Arturo Roig, quienes abordaron
nuestras mejores tradiciones reflexivas con una metodología innovadora y un
civismo ejemplar.
¿A qué situación se había
llegado en el panorama del pensamiento para verse impulsados a crear el
Corredor?
Cuando lanzamos el Corredor de las Ideas, a mediados del 97, comenzaba a
trastabillar la concepción neoconservadora y el pensamiento único, los cuales no
responden sólo a un modelo económico privatista y depredador sino a una
cosmovisión basada en el interés, el provecho y el espíritu posesivo que resulta
incompatible con los valores democráticos inspirados por la ética de la equidad.
Nuestro primer encuentro fue convocado bajo un leit motiv permanente
“Alternativas a la globalización en el marco de la integración” y se llevó
a cabo en Maldonado (Uruguay), donde, además de enunciarse los propósitos
principales de nuestro emprendimiento junto a la crisisyala crítica de la
globalización, se encararon otros asuntos: los intelectuales y el poder,
multiversidad y redes sociales, interculturalidad y convivencia de los pueblos,
estrategias para el MERCOSUR y para la educación, nacionalismo y
neototalitarismo, o la presencia africana en nuestra identidad.
¿Qué ventajas a nivel de
libertad intelectual e ideológica permite el hecho de no estar convocados por
ninguna institución ni oficial ni privada?
No renegamos del alineamiento institucional por no tener vocación de
francotiradores. Sin desmerecer la fuerza vital del underground, preferimos
debatir en cónclaves formales. Nos hemos reunido en UNISINOS (Brasil) o en otras
universidades como la de Playa Ancha (Chile), la Católica de Asunción y el
próximo lo efectuaremos en la benemérita de Río Cuarto. Procuramos evitar en
cambio la dependencia financiera oficial para acceder a una plena libertad de
opinión; cada participante procura solventarse por su cuenta y para evitar
grandes erogaciones hemos ubicado el escenario del Corredor en un espacio
relativamente equidistante: de Valparaíso a Porto Alegre. En síntesis, que no
pretendemos encapsularnos sino servirnos de nuestra red para bregar por una
mayor idoneidad y militancia pública dentro de los mismos feudos del saber.
A partir del último encuentro en
Asunción el crecimiento se hizo evidente ¿hay intenciones de extender los
límites de la franja sur de la que habla?
El mitin realizado este año en Paraguay se desarrolló bajo el lema Pensar la
Mundialización desde el Sur y fue un punto de inflexión en nuestro
desenvolvimiento, por su poder de convocatoria y por la participación de figuras
destacadas del pensamiento latinoamericano actual que elevaron el nivel de las
discusiones como Yamandú Acosta, Fernando Ainsa, Carmen Bohórquez, Juan Andrés
Cardozo, Horacio Cerutti, José Luis Gómez Martínez, Mauricio Langón, Bartomeu
Meliá, Javier Pinedo, María Luisa Rivara, Antonio Sidekum, Bernardo Subercaseaux,
Alejandro Serrano Caldera o Sergio Vuskovic, entre quienes residen fuera de
nuestro país. Los debates culminaron con una declaración firmada en el antiguo
territorio ocupado por la República de las Misiones Guaraníes, donde se
denunciaron las grandes asimetrías imperantes, se adhirió a los movimientos de
resistencia contra una política antihumanista y se exhortó a los intelectuales a
superar la pasividad académica posmoderna mediante la elaboración de un
pensamiento vigoroso que permita concebir otro mundo en este mundo para todo el
mundo. Finalizado el evento tratamos un megaproyecto ideado por nuestro cofrade
el filósofo cubano Pablo Guadarrama en cuya redacción colaboraremos
entusiastamente: “El pensamiento latinoamericano del siglo XX ante la condición
humana”; un proyecto cuyo Comité Científico está presidido por Arturo Andrés
Roig, eximio integrante del Corredor. En efecto, varios colegas de otras
latitudes que han acudido a este llamado se han propuesto extender el Corredor
de las Ideas fuera del Cono Sur.
Los intelectuales que participan
pertenecen a distintas disciplinas ¿Hay espacio también para las divergencias
ideológicas? ¿Cuál es el límite de esa diversidad?
Claro que alentamos las disidencias enaltecedoras. Nuestro perfil medio no
coincide con el de esos intelectuales comeflores que mucho dicen pero poco
hacen. Contamos en nuestras filas con quienes poseen la actual levadura juvenil
y con los que la tuvieron muy alto en los sesenta y tantos. Además del aporte
científico-social, prevalece una vertiente filosófica que sin abjurar del
pensamiento de la liberación se abre a las últimas corrientes de los estudios
culturales y la poscolonialidad. Los límites ideológicos lo marcan nuestros
principios-guía de los que hablamos antes y de los cuales se desprende el
rechazo a posturas ultrarreaccionarias.
Suele haber escaso contacto
entre estas actividades y las personas que no pertenecen al medio académico
¿Cuál es la forma de alcanzar estas reflexiones a quienes no se especializan en
el tema?
La difusión de nuestros planteos constituye un elemento clave y por ello
hemos dado a conocer nuestro manifiesto original tanto en castellano y portugués
como en lengua guaraní. Por otra parte, nuestras deliberaciones en Paraguay
suscitaron un fuerte impacto público a través de la prensa que les dedicó un
espacio generoso. Diversos expositores trataron en las entrevistas con los
medios cuestiones muy candentes, como las nuevas formas de dominación que
debilitan la conciencia de clase y la misma ciudadanía, la necesidad de
movilizarnos para que la democracia deje de ser un cheque en blanco destinado a
políticos venales y que la representación se legitime en el mandar obedeciendo
las decisiones mayoritarias sin echarlas en saco roto. A ese éxito contribuyó la
apoyatura de la delegación UNESCO en Paraguay y desu titular, Edgar Montiel,
quien poco antes había organizado un Forum del Mercosur donde tuve el privilegio
de compartir la tribuna con personalidades de la talla de Bernard Cassen o
Francisco Weffort.
En el caso de que presenciemos
el surgimiento de un nuevo ímpetu con aires románticos ¿Qué formas cree que
tomaría o está tomando en el área de las ideas? ¿Qué actitudes se darían por
superadas con respecto al pasado y cómo sería la revolución a la que se
plegarían hoy en día los intelectuales del Corredor, por ejemplo?
Parecen emerger auténticas utopías poscapitalistas: de Seattle a Génova y del
zapatismo a los piqueteros. Más allá de las reivindicaciones identitarias
sectorizadas genéricas, étnicas, sindicales, idiomáticas, religiosas, aflora el
reclamo por cuestiones estructurales, la búsqueda de una efectiva
universalización del derecho a los bienes sin afanes mercantiles. Todo ello se
da en un contexto desprovisto de la certeza sesentista de que la revolución
entendida como un año cero de la sociedad perfecta, el hombre nuevo y un mundo
transparentese hallaba al alcance de la mano, sin mayores mediaciones. Existe la
convicción de un largo camino a recorrer que no implica forzosamente el asalto
al poder y la instauración de un paraíso terrenal no siempre sembrado de buenas
intenciones. Por lo demás, están apareciendo una sucesión de sintomáticos
trabajos en torno al fenómeno revolucionario como los que acaban de salir en la
revista Ciudadanos, dirigida por un miembro activo del Corredor: Osvaldo Álvarez
Guerrero.
¿Cómo se afectó en las últimas
semanas este Corredor, qué ideas están circulando en estos días tan especiales?
Como tantas otras agrupaciones a las que les importa el primado axiológico de la
verdad y la justicia, el Corredor de las Ideas no deja de preocuparse por el
desencadenamiento de la primera guerra de la mundialización con todas sus
miserias y por la posibilidad de que la escalada belicista incentive la
tendencia a criminalizar los movimientos civiles con los que nos sentimos
mancomunados. Deseamos que no se libre contra ellos una represión sin cuartel
como la que se ha declarado prácticamente a los inmigrantes y marginales y que
las protestas antiglobalización no sean juzgadas como subversivas y terroristas.
Con todo, difícilmente podrán reducirse las expresiones idealistas en ciernes a
la situación de un testigo impávido de los conflictos por el predominio
planetario.
Redes en la red:
www.corredordelasideas.org
El texto del homenaje a Roig y Ardao se puede consultar completo en
http://ensayo.rom.uga.edu/filosofos/argentina/roig/homenaje y también en las
publicaciones de CONCORDIA, Alemania: H. E. Biagini y R. Fornet-Betancourt (eds.):
Arturo Ardao y Arturo Andrés Roig: Filósofos de la Autenticidad.