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¿Cuál
es el balance que hace de sus primeros siete meses al frente del municipio
de Morón?
Creo que el balance es muy bueno, aún cuando nos queda mucho por lograr.
Y digo esto porque soy consciente que recién empezamos y que tenemos enormes
deudas con el conjunto de los moronenses. Acostumbrados como estamos a
escuchar que las cosas están mal y no pueden estar mejor, hemos podido
demostrar en pocos meses que en el caso de Morón eso es una falacia y
que las malas gestiones eran producto de malos gobernantes y no de un
contexto provincial, nacional o internacional adverso. Es obvio que el
municipio no es una isla y los conflictos estructurales, como el desempleo
o la inseguridad, tienen una correspondencia clara en Morón. Pero también
es evidente que para solucionar problemas como el de la prestación de
los servicios o el aprovechamiento social de los espacios públicos hace
falta, en principio, voluntad política.
¿Ud. dice que en Morón no había voluntad política para hacer las cosas
bien?
Yo digo que en nuestra comuna muchos proyectos gubernamentales estuvieron
más vinculados al provecho personal de algunos funcionarios (a los que
nosotros hemos denunciado ante la Justicia) y a los compromisos con ciertos
empresarios, que a las necesidades concretas de los moronenses y a la
obligación de poner al Estado al servicio de la sociedad. Basta con observar
lo que ocurrió en el caso de la autopista del Arroyo Morón o en el de
los vendedores callejeros. La gente demandaba solucionar estos problemas
y no había ninguna razón para no hacerlo.
¿En que situación se encuentran actualmente estos dos temas?
En el caso de los vendedores que se encontraban ilegalmente ocupando toda
una calle junto a la estación del ferrocarril, hicimos lo que teníamos
que hacer de acuerdo a la ley: acondicionamos una feria internada en Morón,
abrimos un registro para que los vendedores regularizaran su situación
y asignamos puestos a aquellos vendedores que cumplían con los requisitos.
Eso en lo que hace a lo formal. Desde un punto de vista más integral,
esta decisión estuvo enmarcada en la necesidad de abrir los espacios públicos
al aprovechamiento social y no dejarlos reservados para beneficio de un
sector. Conjuntamente, al traslado de los vendedores iniciamos un trabajo
muy arduo de recuperación de veredas, calles y otros espacios públicos
para que la gente pudiera caminar, recrearse, pasear y descansar con toda
libertad.
Y con respecto a la autopista...
Le dimos un cierre definitivo a este problema que afectaba a 450 familias
que padecieron las consecuencias de uno de los sueños faraónicos de Juan
Carlos Rousselot. El caso del Camino del Arroyo Morón es un ejemplo lamentable
de como la persecusión de metas personales y la alianza entre gobernantes
y empresarios inescrupulosos puede conspirar contra la voluntad de la
gente y meterse en sus vidas generando daños, muchas veces, irreparables.
Finalmente, le dimos un corte de raíz al problema y devolvimos a los vecinos
la posibilidad de hacer lo que quisieran con sus viviendas, ya que, por
las numerosas irregularidades detectadas se declaró la nulidad de todo
lo actuado y se destrabaron las escrituras de todos los hogares que estaban
sujetos a expropiación. El proceso de adjudicación de la obra y la cesión
de las obligaciones contractuales de una a otra empresa ha sido mucho
más que desprolijo: fue un símbolo de lo impunes que se sintieron algunos
ex funcionarios. En la ordenanza que envié y que fue aprobada por unanimidad
en el Concejo Deliberante pedimos que se promovieran las investigaciones
administrativas y judiciales necesarias para dar con los responsables
de los perjuicios generados a los vecinos y al Estado moronense.
¿Cuáles son las prioridades para los próximos meses?
Hay dos urgencias; una hacia el interior del municipio y otra hacia fuera,
aunque están totalmente integradas ambas. Por un lado, tenemos que completar
la reforma administrativa, que iniciamos el mismo día que llegamos al
gobierno municipal. Los vecinos de Morón no quieren que los recursos que
aportan a través del pago de las tasas municipales vayan a parar a los
bolsillos de funcionarios políticos innecesarios o de los llamados ñoquis,
pero además todos los moronenses necesitamos que en el municipio los empleados
tengan funciones directamente vinculadas a cubrir las necesidades de la
población. Es por eso que, luego de la eliminación de cargos políticos
innecesarios y la baja del personal que no tenía tareas para cumplir,
estamos implementando un profundo cambio en lo administrativo para que
existan respuestas inmediatas a las demandas de los vecinos, y no que
los reclamos y los pedidos se pierdan en ese laberinto burocrático que
todos padecimos y pagamos. Esto hace a la concepción de un Estado moderno
y vinculado a las necesidades de la gente, en lugar de que el municipio
sea un monstruo que se come los recursos públicos.
Además, es imprescindible que nos acostumbremos a gobernar en forma austera,
trasparente y eficiente. El día que asumí la deuda municipal era de $26
millones, y se habían recaudado 13 millones menos que lo que se llevaba
gastado hasta esa fecha. Eso demuestra un desapego absoluto por el cuidado
de los recursos públicos, un desinterés total en utilizar como corresponde
el dinero que aportan los moronenses.
En ese marco, es de fundamental importancia el acuerdo alcanzado con Poder
Ciudadano y Transparencia Internacional para que intervenga como contralor
externo de las contrataciones que realiza el municipio y para que se haga
realidad el compromiso de establecer mecanismos de democracia semidirecta
con el fin de que los vecinos sean los que deciden qué se hace con los
dineros que aportan a través de las tasas.
¿Cuál sería esa segunda prioridad que Ud. plantea como hacia "afuera
del Municipio"?
Tiene que ver con la necesidad de prestar servicios óptimos. Hoy las calles
de Morón padecen una total falta de mantenimiento y yo sé del reclamo
de la gente para que realicemos obras de bacheo y repavimentación. Recién
en mayo, cinco meses después de asumir, pudimos concluir procesos trasparentes
de licitación para comprar los materiales y poner las máquinas viales
en condiciones de salir a la calle, porque se encontraban totalmente abandonas
y en desuso.
A veces, erróneamente, se vincula la eficiencia y la modernización con
tercerizar los servicios y abandonar la inversión del Estado municipal
en mejorar su propio patrimonio, que es el patrimonio de todos los moronenses.
En este caso, nosotros optamos por acondicionar los equipos que estaban
abandonados y eso, aunque haya producido un retraso en el inicio de las
obras, nos permite prestar mejores servicios y mucho más baratos. Yo estoy
seguro que la mayoría de los vecinos comparten este tipo de decisiones.
Al inicio del reportaje, Ud. habló de las deudas que aún tiene con
los moronenses...
Sí, porque creo que tenemos muchas cosas para hacer. Tenemos la obligación
de demostrarle a los vecinos que los ahorros que estamos produciendo van
a lograr equilibrar las arcas públicas y van a traducirse en mejores servicios.
No nos conforma hacer un gobierno que administre en forma austera y eficiente
los recursos con los que contamos. Nuestro propósito es hacer una gestión
creativa y abierta a la participación real de los ciudadanos. Y esto no
es sólo un enunciado; ya comenzamos con un proceso muy vasto de protagonismo
vecinal en el caso del rediseño del área central de Castelar, adonde más
de 20 organizaciones de la comunidad están pensando y trabajando en qué
tipo de ciudad quieren. Asumimos el compromiso de hacer extensiva esa
participación vecinal al resto de las acciones que realiza el municipio,
porque si la sociedad perdió la confianza en la dirigencia política es
porque ésta se apoderó de los asuntos públicos para encararlos, muchas
veces, en beneficio propio. La mejor política es la que se hace de cara
a la gente y con una apertura sincera a la participación ciudadana.
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