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C:
Según hemos podido observar en los diarios, estos días está visitando
a los barrios, en esta interesante modalidad que la descentralización
ha traído a Montevideo y a los montevideanos.
-Así es, todos los años desde que asumimos con nuestro equipo de gobierno
departamental -desde el 15 de febrero de 1995 para ser exactos- hacemos
este tipo de recorridas. En algunos casos son muy puntuales cuando tienen
que ver con algunas obras en particular, y para lo cual voy en general
acompañado por alguno de los técnicos que tengan relación a las mismas
realizaciones que se estén ejecutando. Pero en forma más sistemática hacemos
recorridas año a año por cada uno de los 18 comunales en que se ha dividido
Montevideo en esta propuesta descentralizadora. Estas visitas por otra
parte se completan con asambleas que son convocadas por cada Concejo Vecinal
donde todos los vecinos que deseen concurrir pueden hacerlo. Ahí se brinda
información previamente elaborada por las propias autoridades locales
y desde luego como siempre lo hacemos se deja libre expresión a todo vecino
que desee acercase a nosotros, como también lo hace en la calle, cuando
salimos de recorrida y nos ven caminando o yendo al cine, o sentándonos
en un bar. Creo que esto es síntoma muy claro de lo que suele ser un gobierno
local como forma más aproximada al ciudadano o lo que el ciudadano percibe
como algo más próximo a él respecto a lo que puede ser desde luego un
jerarca de gobierno nacional. También es verdad que hay una creencia casi
mágica que hablando con el Intendente se resuelve todo. Por eso me resulta
muy importante, cada vez que se aproxima un vecino en cualquier Zona de
la ciudad, y me consulta acerca de algún problema o me demanda alguna
solución, preguntarle si ese problema fue debatido en el Concejo Vecinal
respectivo y si él contribuyó a que fuera debatido en él. Porque le explico
que las inversiones que se hacen en cada comunal y que son específicamente
vinculadas a la órbita descentralizada no las resuelve el Intendente:
se resuelven en el nivel de los Concejos Vecinales y se ejecutan a través
de un sistema de prioridades también definido desde el ámbito descentralizado.
C: Teniendo en cuenta esto último: ¿cuál es la relación entre el órgano
central y los descentralizados?
- Creo que esa pregunta es muy importante. Soy de los que sostengo, siempre
lo he manifestado, que un sistema descentralizado se potencia siempre
que exista también un gobierno centralizado potente. No hay descentralización
eficaz sin una idea estructuradora, centralizadamente controlada. Al mismo
tiempo, difícilmente se pueda gobernar desde el ámbito central si no hay
un sistema descentralizado que permita el compromiso y el involucramiento
de la propia población. Creo que ambas cosas se potencian, es como que
hay una sinergia que exige el buen funcionamiento y la mejor lubricación
entre el gobierno, que se ejerce desde la Intendencia dando ideas rectoras,
apostando a las grandes líneas (que tienen que ser definidas desde luego
centralmente y no a forma caprichosa ni arbitraria, ni siquiera discrecional).
Quisiera contar una anécdota: la propia gente poco a poco inventó una
expresión que puede resultar hasta humorísticamente muy atrayente, cuando
algo escapa de la órbita específica de un comunal aislado, y en consecuencia
debe ser resuelto a otro nivel, con una concepción globalizadora de la
ciudad y no parcializadora de la misma, la gente dice: "eso pertenece
al comunal 19" que no tiene un lugar físico ni geográfico pero que sí
se refiere a la cosa global, a la ciudad toda, a ese espacio de todos.
C: ¿Cuáles han sido las principales líneas de gestión que ha profundizado
en estos más de 4 años de gestión?
- Yo diría que son fundamentalmente 3 áreas. Una de ellas está relacionada
a la mejora significativa de todo lo que es la estructura territorial,
la estructura física y ambiental del Departamento. Hablo de departamento
y no solamente de ciudad, porque involucro ahí al área rural que justamente
bajo esta administración fue declarada como área de protección, bajo nuestra
propuesta en la Junta Departamental (sinónimo de la Legislatura de la
Ciudad en Buenos Aires) con amplísima mayoría. Una segunda línea que tiene
que ver con la reforma municipal que nosotros ya hemos expresado como
aquella que a nivel municipal sea el correlato de la que quisiéramos introducir
dentro del Estado todo, dentro de toda la nación. Una reforma que implique
mayor eficiencia y una modernización clara, nítida, poniendo mucho el
énfasis en que la modernización no implica desmante-lamiento del sector
público tal como en ciertos eslóganes del mundo contemporáneo lo han expresado.
Modernización no es eliminación del sector público, es racionalización
de los procedimientos para que aquello que deba hacer el sector público,
lo siga haciendo el sector público, aquello que con mayor eficacia lo
puedan hacer ciertos ámbitos del sector privado, lo puedan hacer en coordinación
con el sector público. Pero más allá de ello, lo que queremos también
es mejorar los niveles de gestión, estrictamente municipales, asegurando
que de esa mejora de gestión se logren mejores resultados con los mismos
o menos recursos humanos y materiales. Y una tercera línea, que no dejo
al final porque sea menos importante, sino porque quiero poner un énfasis
en ella, es la referida a las políticas sociales, que a través de la intendencia
se han encauzado en estos 2 últimos períodos. El primero, conducido por
el Dr. Tabaré Vázquez, y en éste que hemos asumido colectivamente con
nuestro equipo. Es bueno señalar que al contrario de lo que sucede en
otros países latinoamericanos, como en la Argentina o en otros países
de América del Norte o en Europa, los municipios uruguayos no tienen responsabilidad
ni en la educación, ni en la salud pública, ni en la vivienda, cosa que
mucho lamento, ni en otros aspectos que tienen que ver con la apoyatura
de sectores desvalidos, en materia de alimentación por ejemplo. A pesar
de ello yo creo que no hay ninguna intendencia uruguaya que se haya desentendido
de esto. En el caso de Montevideo esas apoyaturas han sido crecientes
y potentes. Tenemos guarderías infantiles para apoyar a los sectores periféricos
de nuestro Departamento, a las familias trabajadoras, con personal especializado
y alimentación adecuada. Tenemos policlínicas municipales en número creciente
con asistencia gratuita -en no pocos casos con asistencia primaria de
salud y asistencia odontológica, también gratuita- con medicamentos gratuitos,
aún para aquellas personas que puedan tener alguna cobertura de salud
proveniente de otros ámbitos públicos o privados. Si bien tampoco tenemos
responsabilidad en lo que tiene que ver con la vivienda porque es responsabilidad
del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente,
hemos adquirido a precios muy elevados más de 115 hectáreas. Digo precios
elevados porque justamente cuentan con sistemas de saneamiento que es
una condición mínima de salubridad para la gente. En la medida que esto
está destinado a personas de bajos recursos que precisamente por sí mismas
no pueden resolver problemas que son quizás los más caros de resolver
a nivel humano, como es todo el sistema de la red cloacal de Montevideo.
Hemos impulsado un plan de saneamiento a través de un crédito internacional
del BID que permitirá una vez concluido una cobertura de más del 94% de
la población montevideana. Esto se completa, entre otras, con otras políticas
sociales que tienen que ver con distintas comisiones que atienden áreas
de la Juventud, del Deporte, de la Tercera Edad, de la Condición de Mujer,
con mucho arraigo en la población de Montevideo fundamentalmente en los
sectores más desvalidos. Contamos con una Comisión que atiende a personas
con distinto grado de discapacidad, y Montevideo es la única entidad pública
que en el Uruguay respeta una ley que nunca llegó a ser reglamentada y
que indicaba que cada vez que se incorporan empleados públicos, un cierto
porcentaje mínimo debe estar destinados a personas con discapacidad. Montevideo
concentra más del 42% de la población total del país pero el 90% de la
pobreza crítica del Uruguay como sucede siempre en las grandes ciudades.
Razón por la cual tratamos de apoyar a los jóvenes que son aquellos que
con más dificultad pueden alcanzar un empleo remunerado y dentro de los
jóvenes los más vulnerables son los que provienen de los barrios más pobres
de Montevideo (ver nota Empleo pg.32).
C: Para finalizar, ¿qué características asumen las relaciones con
el Gobierno Nacional?
- Las relaciones con el gobierno central han sido diversas, no pocas veces
complejas, y hasta conflictivas. Tendremos que aprender mismo de algunas
experiencias latinoamericanas que no son siempre fáciles y ciertamente
de la Unión Europea, y aún de los Estados Unidos, que no se puede dejar
a una ciudad de importancia significativa y mucho menos una capital de
Estado, sin NINGUNA transferencia desde los ámbitos nacionales hacia los
ámbitos municipales, como es el caso de Montevideo que no recibe ninguna
transferencia del gobierno nacional. Ya no lo digo como intendente ni
como arquitecto, lo digo como profesor de historia y de arquitectura y
urbanismo contemporáneo. Cabe aclarar que Montevideo de ninguna manera
es la intendencia más poderosa del país, aunque sí evidentemente Montevideo
es el departamento más numeroso. Entonces parece doblemente discriminatorio
que Montevideo sea la única que está pagando meticulosamente al Banco
de Previsión Social y además por primera vez en la historia nacional,
se esté cobrando en esta administración IVA por las obras públicas que
la intendencia debe realizar. Y debe hacerlo obviamente, a través de las
licitaciones públicas, por lo que ese IVA no puede ser transferido a otro
destinatario. Es así que debe absorber los costos de un impuesto al valor
agregado por las obras públicas que reclama a justo título la población
por diversas razones, como es la iluminación, el pavimento, la jardinería,
las plazas y plazoletas que hemos multiplicado en una cantidad verdaderamente
significativa. Cuando hablamos que pagamos un IVA estamos implicando que
pagamos un IVA altísimo a escala internacional: un 23% de IVA. Implica
que cada $100 que ponemos en pavimentos, en iluminación, en parques, en
jardines, en guarderías, en policlínicas para la periferia más pobre de
Montevideo, $80 van para esas obras, y $20 van para el gobierno nacional,
situación que debe ciertamente ser considerada, que esperamos que la sensatez
sea reintegrada en nuestro caso y en nuestro país porque es absoluta y
radicalmente contradictoria con los discursos que a nivel oficial se hacen
dentro y fuera de fronteras en que reiteradamente se habla de la tolerancia
y el pluralismo. Precisamente en nuestro caso, ninguna de esas características,
que para nosotros son absolutamente básicas para defender la democracia,
están contempladas en el caso de Montevideo.
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