Reflejos del hacer ciudad / Nro. 2 - Sepiembre de 1999 / Bs. As. - Arg.
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Una Estrategia distinta para insertarse en la Economía Internacional

Este artículo identifica los beneficios del desarrollo local como estrategia de inserción en la economía internacional argumentando que el mismo no se contrapone con el proceso de internacionalización de la economía y que por el contrario permite a los actores locales potenciar el aprovechamiento de los recursos propios


Los cambios que afectan hoy en día al escenario internacional incluyen diversas y hasta contradictorias tendencias que tienen un impacto directo a nivel local, tendencias relativas a la localización de la producción, a la distribución de los mercados y al manejo de las políticas por parte del gobierno. Es así como se observa una aceleración de la globalización de los mercados, al mismo tiempo que un resurgimiento de la importancia de las economías locales materializado en la formación de distritos industriales especializados. Por otra parte se implementan reformas políticas tendientes a constituir autoridades supranacionales, al tiempo que en algunas regiones las reformas apuntan a devolver capacidad de decisión y responsabilidad a los más bajos niveles de gobierno.

En este contexto se encuadra la importancia del desarrollo local como alternativa ante la mundialización del espacio económico internacional. Ahora bien, ¿por qué tiene importancia el desarrollo local en un mundo globalizado? Por un lado porque existen nuevos criterios de localización que lo favorecen y, por el otro, por el surgimiento de un complejo espectro de nuevas relaciones sociales, entre los productores y sus mercados, en las empresas y entre las mismas. Hoy en día las empresas tienden a ubicarse en los mercados de destino final de sus productos, ya que las viejas ventajas del modelo de producción de masas que buscaba los bajos costos para una producción de bienes estandarizados han perdido importancia como criterio de localización. El éxito del desarrollo local se basa en el fortalecimiento de los lazos intra e interfirma, así como en la promoción de las relaciones basadas en la confianza, en un contexto de cambio del sistema de producción caracterizado por la emergencia de un nuevo ambiente económico que introduce la competitividad a escala global como una variable fundamental, la necesidad de aumentar la calidad de los bienes producidos y la difusión de las altas tecnologías.

Además el desarrollo local tiene la ventaja de no ser incompatible con la evolución de una economía internacional y de una comunidad política supranacional, por el contrario, los dos niveles son complementarios. La activación del nivel local (creando industrias locales y construyendo una competitividad también local) puede entenderse ciertamente como pre-requisito para arribar a una más aceptable organización internacional. Cabe destacar que debe entenderse el desarrollo local como "desarrollo endógeno" que es un concepto amplio que tiene en cuenta la verdadera integración de las distintas variables que contribuyen al desarrollo local e implica el total aprovechamiento de los recursos locales (capital, trabajo, instituciones) más que la búsqueda o la espera de la llegada de recursos extranjeros como capitales o empresas. El aprovechamiento óptimo de los recursos locales favorece el logro de un desarrollo estable en el largo plazo, ya que en términos generales la participación extranjera es más susceptible a retirarse ante una coyuntura económica desfavorable agravando aún más una situación de inestabilidad.

Por otra parte la estructura descentralizada y horizontal propia de las economías locales optimiza el aprovechamiento de las habilidades y creatividad de la gente fomentando la cooperación entre productores, trabajadores y otros grupos interesados en el desarrollo local generando importantes ventajas competitivas. Cabe destacar en esta línea que el uso que debe darse a los recursos humanos y tecnológicos es hoy en día más importante que la disponibilidad de los mismos, por lo que un buen gerenciamiento empresarial y una buena organización industrial son las claves del éxito en este campo. Así puede hablarse de la capacidad intrínseca de estos esquemas de acercar el proceso de toma de decisiones a aquellos que son más afectados por los cambios económicos, movilizando a los ciudadanos para que estén más involu-crados en las cuestiones económicas, políticas, sociales y culturales contribuyendo a generar una mayor cohesión y estabilidad social. Paralelamente, se destaca la necesidad de una estructura institucional que permita que la productividad se desarrolle. Esto sugiere una pluralidad de instituciones, auditorías de calidad y claros incentivos financieros y no financieros.

En otras palabras el desarrollo local requiere un nuevo tipo de Estado, porque este proceso no es un substituto de un Estado eficiente, pero sí un requisito para que éste lo sea.

Carolina Baitman

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