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Los
cambios que afectan hoy en día al escenario internacional incluyen diversas
y hasta contradictorias tendencias que tienen un impacto directo a nivel
local, tendencias relativas a la localización de la producción, a la distribución
de los mercados y al manejo de las políticas por parte del gobierno.
Es así como se observa una aceleración de la globalización de los mercados,
al mismo tiempo que un resurgimiento de la importancia de las economías
locales materializado en la formación de distritos industriales especializados.
Por otra parte se implementan reformas políticas tendientes a constituir
autoridades supranacionales, al tiempo que en algunas regiones las reformas
apuntan a devolver capacidad de decisión y responsabilidad a los más bajos
niveles de gobierno.
En este contexto se encuadra la importancia del desarrollo local como
alternativa ante la mundialización del espacio económico internacional.
Ahora bien, ¿por qué tiene importancia el desarrollo local en un mundo
globalizado? Por un lado porque existen nuevos criterios de localización
que lo favorecen y, por el otro, por el surgimiento de un complejo espectro
de nuevas relaciones sociales, entre los productores y sus mercados, en
las empresas y entre las mismas. Hoy en día las empresas tienden a ubicarse
en los mercados de destino final de sus productos, ya que las viejas ventajas
del modelo de producción de masas que buscaba los bajos costos para una
producción de bienes estandarizados han perdido importancia como criterio
de localización. El éxito del desarrollo local se basa en el fortalecimiento
de los lazos intra e interfirma, así como en la promoción de las relaciones
basadas en la confianza, en un contexto de cambio del sistema de producción
caracterizado por la emergencia de un nuevo ambiente económico que introduce
la competitividad a escala global como una variable fundamental, la necesidad
de aumentar la calidad de los bienes producidos y la difusión de las altas
tecnologías.
Además el desarrollo local tiene la ventaja de no ser incompatible con
la evolución de una economía internacional y de una comunidad política
supranacional, por el contrario, los dos niveles son complementarios.
La activación del nivel local (creando industrias locales y construyendo
una competitividad también local) puede entenderse ciertamente como pre-requisito
para arribar a una más aceptable organización internacional. Cabe destacar
que debe entenderse el desarrollo local como "desarrollo endógeno" que
es un concepto amplio que tiene en cuenta la verdadera integración de
las distintas variables que contribuyen al desarrollo local e implica
el total aprovechamiento de los recursos locales (capital, trabajo, instituciones)
más que la búsqueda o la espera de la llegada de recursos extranjeros
como capitales o empresas. El aprovechamiento óptimo de los recursos
locales favorece el logro de un desarrollo estable en el largo plazo,
ya que en términos generales la participación extranjera es más susceptible
a retirarse ante una coyuntura económica desfavorable agravando aún más
una situación de inestabilidad.
Por otra parte la estructura descentralizada y horizontal propia de las
economías locales optimiza el aprovechamiento de las habilidades y creatividad
de la gente fomentando la cooperación entre productores, trabajadores
y otros grupos interesados en el desarrollo local generando importantes
ventajas competitivas. Cabe destacar en esta línea que el uso que debe
darse a los recursos humanos y tecnológicos es hoy en día más importante
que la disponibilidad de los mismos, por lo que un buen gerenciamiento
empresarial y una buena organización industrial son las claves del éxito
en este campo. Así puede hablarse de la capacidad intrínseca de estos
esquemas de acercar el proceso de toma de decisiones a aquellos que son
más afectados por los cambios económicos, movilizando a los ciudadanos
para que estén más involu-crados en las cuestiones económicas, políticas,
sociales y culturales contribuyendo a generar una mayor cohesión y estabilidad
social. Paralelamente, se destaca la necesidad de una estructura institucional
que permita que la productividad se desarrolle. Esto sugiere una pluralidad
de instituciones, auditorías de calidad y claros incentivos financieros
y no financieros.
En otras palabras el desarrollo local requiere un nuevo tipo de Estado,
porque este proceso no es un substituto de un Estado eficiente, pero sí
un requisito para que éste lo sea.
Carolina
Baitman
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