Reflejos del hacer ciudad / Nro. 2 - Sepiembre de 1999 / Bs. As. - Arg.
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Editorial



El número 2 de CONTACTAR tiene como centro a la ciudad de Montevideo. No es casualidad; no es sólo la capital de Uruguay.

En esta segunda edición de la revista, hemos privilegiado los temas referidos a la descentralización y a la participación ciudadana. ¿Por qué descentralización y por qué participación ciudadana? En la editorial del número 1 ya hicimos referencia a la problemática de la descentralización en América Latina. En este número, la intención es mostrar cómo sí es posible imaginarla e implementarla geográfica y coyunturalmente. En Montevideo, la idea de la participación ciudadana es incorporada como esencia y espíritu de la descentralización. Y una consecuencia "inevitable" de lo anterior, es el fortalecimiento de la democracia. Porque cuando se institucionaliza la participación de los ciudadanos, mediante una serie de mecanismos que permitan la intervención de los mismos en el proceso de gobierno no puede significar otra cosa que democratizar la democracia. Los ciudadanos, claro, a través de sus distintas formas de representación y de asociación.

Hay incontables instituciones con historias de colaboración activa, regular y comprometida con el funcionamiento de la ciudad; ejerciendo una labor de control y seguimiento de la política municipal; o como órganos interlocutores y parte importante en la construcción de consenso en la elaboración de las distintas políticas en cuestión. Acercar el proceso de toma de decisiones a la ciudadanía significa explorar nuevas vías de participación. Esto suele implicar además la adecuación de estructuras y normativas municipales, o en otras palabras, una redistribución del poder.

En el actual contexto, la descentralización a nivel municipal y la participación son instrumentos de rearticulación entre el Estado y la Sociedad, que pueden implicar el fortalecimiento del Estado Central al trasladar las cargas de la crisis a los nuevos órganos descentralizados. Pero que también pueden significar una redistribución del poder, una profundización de la democracia si esto ha conllevado acercar las capacidades de decisión, gestión y control a los ciudadanos.

Por otro lado, y ante un contexto que no suele ser presentado o descrito como un escenario propenso a ningún tipo de participación ciudadana (¿será así, o será sólo la consecuencia de un pensamiento único y excluyente?) surge la necesidad de estimular la cultura de la participación. La participación ciudadana debería ser por un lado, una constante en todas las iniciativas municipales, tanto en el diseño de las políticas como en la prestación de sus servicios. Esto implica nada más ni nada menos que (a)traer al escenario valores como solidaridad, diálogo, tolerancia, cooperación, honestidad, respeto, integración. Por otro lado se evidencia también una necesidad de fortalecimiento, modernización y democratización de las asociaciones y de las entidades. Cooperación entre sociedad civil y gobierno. Entre técnicos, políticos y ciudadanos. Por qué no?

Ese fue el desafío que emprendió Montevideo, y que se describe en las próximas páginas. Por último, queremos hacer una referencia especial a todos los lectores de CONTACTAR que nos han enviado tantas cartas/fax/e-mails felicitándonos por este nuevo emprendimiento. Es por eso que repetimos nuestro llamado a todos aquellos que estén comprometidos en este hacer y construir de las ciudades, para que nos sigan enviando opiniones, artículos, información para la agenda, etc. y con los cuales hacemos de CONTACTAR un proyecto de todos.


Lic. Verónica Heler (heler@satlink.com)

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