Facultad de Estomatología

Santiago  de Cuba

 

 

                                    CAMBIOS BIO-PSICOSOCIALES Y  DE SALUD GINGIVAL EN LA ADOLESCENCIA

 

 

Autores:. Msc. Mayelin Arza Lahens    Especialista II Grado EGI

                   Master en Atención Comunitaria en Salud Bucal .

              Profesora     Asistente. Teléfono :657273

 

              Msc.Lizel Diaz del  Mazo.  Especialista II Grado EGI.

              Master en APS y Urgencia   Estomatologíca.

              Profesora Auxiliar.

 

              Msc.Iris Mirtha Turcaz Castellanos. Especialista II Grado EGI.

               Master en Atención Primaria de Salud. Profesora Auxiliar.

 

  

RESUMEN

 En odontología, los adolescentes son un grupo de referencia importante, pues en este período ocurren las principales variaciones dentales-maxilares y se consolida la identidad que definirá una actitud hacia la salud oral en el futuro.La odontología tiene como misión, prevenir, mantener y devolver la salud oral a las personas para mejorar su calidad de vida. Continuamente se deben adaptar diversos aspectos de esta profesión para conseguir este objetivo y de manera especial en los llamados grupos de «riesgo». Estos grupos se denominan así por tener ciertas características que facilitan el establecimiento de enfermedades orales con mayor frecuencia. Uno de ellos, es el de adolescentes, quienes atraviesan por una fase de cambios dramáticos que aunados a las particularidades de cada cultura, se convierten en un reto para la práctica. Se hizo una búsqueda de artículos de 1997 hasta 2010, para obtener datos sobre adolescencia en un plano bio-psicosocial y la incidencia en este periodo de  enfermedades  gingivales .  En relación con la salud oral, la incidencia de caries y enfermedad periodontal aumenta durante estos años. En términos de las características psicosociales, los adolescentes afirman su identidad en este tiempo. Hay una evolución del autoerotismo a la heterosexulidad, muestran fluctuaciones de humor, actitudes sociales reivindicatorias, y hay una separación progresiva de sus padres y preferencia por asociarse con sus pares. Estos cambios pueden llevar a problemas como alcoholismo, uso de sustancias psicoactivas y embarazo además de existir un descuido sobre la salud  oral , la falta de motivación ,  los tratamientos inconcluso , solo van al  odontólogo cuando tienen algún dolor y despreocupan sus encías y el sangramiento que se produce en este  periodo de vida mas agudo  . Los adolescentes sufren cambios físicos y emocionales importantes. La adolescencia es una edad crítica, y por este motivo es indispensable poner especial atención, dados su complejidad e impacto sobre distintos aspectos de la salud oral y gingival. Lo que incorporando conocimientos sobre , la salud gingival y la higiene bucal por tanto elevara,   la  calidad de vida en los jóvenes que transitan por la adolescencia. 

 

  INTRODUCCION

En  el  caso  de los adolescentes, el  objetivo  fundamental  a  lograr consiste en la motivación conducente a los cambios  conductuales, de modo que los mismos participen activa y no pasivamente en este proceso  educativo.   Ahora bien, para algunos autores  ,  más  que una “motivación” se trata de “una persuasión”, ya que no  hay forma de motivar directamente a otra persona; sino que esto tiene que venir desde adentro, por lo que se trata de crear las condi­ciones propias desde las que debe surgir la conducta deseada, que entonces queda integrada en el propio sistema emocional y conduc­ta  del joven; por lo tanto, el arte, o ciencia más bien,  de  que alguien cambie ciertas conductas es persuasión y no motivación, y para  que  aquella  sea exitosa debe consistir en  ayudar  a  las personas  a  ver que algunas de sus conductas son  en  su  propio interés y otras no.

 Actualmente, dada la alta prevalencia de algunas enfermedades orales en nuestro país, que pueden ser evitadas en gran medida mediante el autocuidado, se hace necesario conocer los conocimientos y comportamientos de búsqueda de salud oral de los adolescentes a fin de tomarlos como punto de partida de los programas destinados a mejorar la situación imperante1, sus percepciones individuales respecto a la susceptibilidad y gravedad de la enfermedad, los factores modificadores de estas percepciones, entre los que se encuentran las variables demográficas, socio psicológicas y estructurales, los factores que determinan la probabilidad de efectuar una acción en salud con los beneficios y las barreras percibidas para realizar las acciones. Ejemplo: puede ser que el adolescente crea que una acción es efectiva, pero a la vez dolorosa, lo que lo llevara a no efectuarla.

 Al respecto el grupo de expertos de Educación para el Autocuidado de la Salud, OMS2 manifiesta que “no se puede esperar que las personas cambien su comportamiento o adopten nuevos comportamientos si no perciben una base lógica para ese cambio o si los cambios son inconvenientes con sus prioridades”. Es imprescindible, entonces, hacer que los programas de educación para la salud tengan la potencialidad suficiente para que el cambio de comportamiento que se desea obtener se produzca. Para lograr este objetivo es necesario que se consideren previamente los factores predisponentes que tienen el poder de afectar el comportamiento en salud. Estos factores incluyen el grado de conocimientos, valores y actitudes de los adolescentes con respecto a su salud bucal

La educación brindada a los adolescentes debe ser de fácil comprensión y asimilación, debemos ser capaces de aprovechar la capacidad de aprendizaje propio de cada individuo o grupo. A estas edades nunca se debe ser autoritario. Es un hecho plenamente aceptado que el período escolar resulta el más idóneo para introducir la educación para la salud en torno a las escuelas donde parece ser más aconsejable concentrar los esfuerzos para lograr actitudes favorables en los educandos, ya que las actitudes se forman y se desarrollan a lo largo de la vida del individuo, condicionados por el contexto social al cual están expuestos en dependencia de los grupos a que pertenecen, los cuales se estructuran de acuerdo con el sistema de valores predominantes en el medio.

En las actividades de educación para la salud deben estar presente la motivación por parte de los adolescentes ya que esta va a ser la regulación inductora de la conducta unida a los procesos que le dan dirección al comportamiento, y lo mantiene de manera persistente y selectiva dirigido hacia un objeto – meta 3, ejerciendo una fuerte presión los procesos afectivos – emociones, deseos, sentimientos, etc.

Interpretando la prevención como un eje motor de todo proyecto de salud, puesto que mediante ella se toma conciencia de que una enfermedad es posible de ser prevenida disminuyendo así índices porcentuales 4,consideramos entonces que nuestro mayor esfuerzo debe estar dirigido a reducir las enfermedades estomatológicas siguiendo las líneas estratégicas de La Salud Pública Cubana mediante un incremento de las actividades de promoción, prevención y educación sanitaria donde juega un papel relevante la educación para la salud bucal 3.

RESULTADOS

La adolescencia es una importante y decisiva etapa o edad de la vida humana situada entre la niñez y la adultez. Comienza en la pubertad, con la madurez para la reproducción, alrededor de los doce años —primero en las hembras y después en los varones— y termina su desarrollo físico, hacia los veinte años, aproximadamente. Hoy en día, sin embargo, se tiende a considerar que lo límites o fronteras de cada etapa pueden variar de acuerdo a las condiciones histórico-sociales en que se vive.

El adolescente ha dejado de ser un niño dependiente y no ha llegado aún a ser un adulto independiente: es un individuo que se orienta hacia la madurez, si reúne las condiciones adecuadas para ello.5

Como consecuencia de la nueva situación social del desarrollo que se confronta a esa edad (cambios en las condiciones internas y externas), se producen en el adolescente rápidas y profundas transformaciones y aparecen nuevas formas de sentir, valorar, pensar y actuar, que afectan a todo su organismo, personalidad y conducta.

Si las condiciones ambientales y sociales que encuentran el adolescente son favorables y propiciatorias, llegará a hacia la etapa final de este período con mayor organización, estabilidad y madurez.

El adolescente es capaz de admirarse por algo insignificante al igual que lo puede hacer de algo grandioso y magnífico. Los padres no deben nunca menospreciar y hacer comentarios negativos sobre lo que valoran sus hijos, siempre y cuando no signifiquen algún peligro para ellos. Si los padres llegan a burlarse de algo que tiene valor para el adolescente, éste puede llegar a herirse, sentir tristeza, pues son muy susceptibles. Al mismo tiempo son muy celosos de su autonomía por lo que los adultos deben cuidar de respetar su independencia, su espacio y tiempo. Por último, hay que evitar que se sientan vigilados porque sólo se conseguirá que se retraigan sobre sí mismos y se cierren aún más. En lugar de vigilar sí se ha de velar por el adolescente para que alcance el máximo de sus cualidades y oportunidades.6
También los padres deben dar oportunidad a que  participen de forma activa en las decisiones que afecten a la vida común de la familia. De esta forma se consigue que el hijo adolescente siga ligado al ámbito familiar y no se desligue del todo. Por otro lado, está demostrado que cuanto más participen en las decisiones y más responsabilidades o acepten las decisiones como propias con sus pros y contras, menos libertad intentarán alcanzar fuera ya que la están consiguiendo dentro de la familia. Ante todo, en caso de que se presente (que se presentará) alguna manifestación de independencia, de autonomía, hay que reaccionar sin brusquedades, sin drama y sin escenas fuera de tono. En este momento de la vida, es necesario, más que nunca, la persuasión, el diálogo.7

En estos momentos de adolescencia, más que nunca, también son necesarias las artes del diálogo activo, de empatizar con el otro, de comprender al hijo, de escucharlo, de dedicarle tiempo, de mostrar compasión. A través de estos mecanismos se consiguen los objetivos buscados que se resumen en mantener la autoridad moral ante ellos de que todavía son necesarios los padres para alcanzar el equilibrio y la tranquilidad emocional para así, canalizar la fuerza y la motivación hacia metas precisar. Para terminar hay que alentar el sentimiento y el hecho de que este tiempo pasará y lo hará mejor cuanto más hayan sabido los padres amar a sus hijos por lo que son, por ser ellos mismos, por ayudarles a crecer y a conseguir una personalidad adulta segura, firme lo que redundará en que los hijos manifestarán mayor confianza hacia los padres que derivará posteriormente en demostración de afecto y cariño. 8

Así como sucede en toda las etapas de la vida, la adolescencia conlleva algunas tareas claves que aprovechan un desarrollo exitoso de fases anteriores. Puesto que la adolescencia es el período de transición entre la niñez y la edad adulta, todas las tareas de ese período han de estar dirigidas a completar tal transición. La adolescencia es la etapa en que el individuo debe ser frente a las tareas de establecer una identidad personal satisfactoria  y de forjar lazos interpersonales fuera de la familia, tareas que incluyen formar pareja, aprender a controlar de manera responsable la sexualidad en desarrollo, y promover adecuadamente la capacidad de viabilidad económica a través de la educación, las actitudes y los hábitos. Se puede comenzar a ayudar al adolescente una vez que se comprenda que, incluso los comportamientos juveniles más indeseables, representan, por lo general, una o más de las siguientes actitudes:

El intento del adolescente por realizar sus tareas de desarrollo; la ambivalencia del joven en cuanto a su deseo de pasar a la edad adulta o permanecer en la niñez y  las consecuencias de creer que, tal vez, nunca pueda completar esas tareas con éxito 9

ADOLESCENCIA ¿ETAPA CRÍTICA?

Hay quienes plantean que la adolescencia se extiende hasta los 23 ó 24 años, edad en que las muchachas y los muchachos terminan sus estudios universitarios y se insertan en la vida laboral.

Existe consenso en cuanto a que la primera parte de este período del desarrollo de la personalidad abarca hasta alrededor de los 15 años y recibe el nombre de adolescencia temprana y la siguiente, el de adolescencia tardía o juventud.

Ambos períodos están íntimamente ínter conexionados, forman un sistema inseparable aunque, para su estudio, se divida en esos dos momentos. 9

En la situación de los adolescentes, tanto mujeres o varones, el salto se hace mucho más agudo y riesgoso, si tenemos en cuenta que, al inicio de esta fase, se encuentran bajo la autoridad y el control absoluto de los mayores y que en unos breves años deberá desarrollar las competencias que les permitan autodeterminarse, tomar decisiones trascendentales para ellas, ellos y quienes los rodean, a fin de poder desempeñarse de manera independiente y responsable en la vida de pareja, familiar, laboral y social en general. 10

Es realmente importante hacer hincapié en esta cuestión del paso de la dependencia a la independencia por la que deben transitar los y las adolescentes, asunto que muchos padres y madres no han pensado en detalle y, sin dudas, esto, por si solo, hace compleja la situación de  adolescentes de ambos sexos, tienen el derecho de que se les prepare, se les abran los senderos para lograr el ejercicio de una vida rica, hermosa, plena de vivencias y experiencias, donde cada vez más dependan de sus propios esfuerzos, opciones y decisiones para las que deben tener en cuenta no solo sus intereses y necesidades sino, también, las de su contexto social.

Su nueva situación social, el conjunto de transformaciones internas y externas a los que están sometidos, suelen enfrentarlos a múltiples retos, desafíos; también a obstáculos y escollos generados, muchas veces, por los propios mayores, dificultades que deben vencer para arribar a una adultez responsable y feliz.

El sentimiento y la necesidad de independencia y autodeterminación que caracteriza el desarrollo de los y las adolescentes, los motiva a buscar la satisfacción de estas necesidades, fundamentalmente en el grupo de sus iguales y a poner ciertas "distancias" de la autoridad adulta. Son mecanismos indispensables para la maduración psicológica y social. Solo en la medida en que logren, poco a poco, ir dando (bajo la guía de los mayores, pero cada vez más por si solos), los pasos existenciales que les permitan adquirir los conocimientos, las capacidades, habilidades que los preparen para la vida autónoma, podrán acceder a la adultez.11

La adolescencia de un miembro de la familia es considerada una crisis familiar normativa o ligada al ciclo vital de esta. Los cambios y transformaciones que se dan en el adolescente tienen implicaciones en el sistema familiar, y a la vez están impregnados de las pautas y normas de convivencia que se han desarrollado desde la más temprana infancia en el seno de la familia.7

COMUNICACIÓN EN LA ADOLESCENCIA

Es un proceso planificado encaminado a motivar a las personas a adoptar actitudes y comportamientos positivos en relación con la salud oral a utilizar los servicios existentes. Tiene como premisa las inquietudes de los individuos, las     necesidades que se perciben, las creencias y las prácticas actuales; promueve el diálogo (también llamado comunicación en 2 sentidos), el intercambio de ideas y una mayor comprensión entre los diversos protagonistas. Este   proceso alcanza su máxima eficacia cuando incluye una combinación estratégica de la comunicación interpersonal, apoyados por la comunicación masiva, medios impresos y otras modalidades audiovisuales.12

Para los adolescentes la comunicación con amigos y educadores es una necesidad vital y ésta debe ser sincera, amplia y afectuosa. Independientemente en el medio que se desarrolla, necesita que se le brinde afecto y comprensión 13

La comunicación debe ser amena, con un lenguaje acorde con la edad y con determinada estrategia o recursos que permitan obtener la información que pretendemos de ellos.

Hay que comprender manifestaciones y evitar la imposición o el autoritarismo en su trato con ellos, estos métodos pueden conducir a una actitud pasiva, repetitiva o conformista, o, por el contrario, a un negativismo y rebeldía que entorpece el desarrollo de su personalidad.

En la transmisión de conocimientos a los estudiantes, es imprescindible lograr una comunicación eficaz y segura. Las personas no solo intercambian información entre sí, sino también expresan estados emocionales, sentimientos, vivencias, estados de ánimo 7

La comunicación persuasiva en esta etapa de la vida puede lograr importantes cambios de actitud y conducta en estos jóvenes a través de argumentos lógicos y llenos de buenas intensiones, provocando una repercusión positiva en su estado de salud 14.

Cambios psicosociales del adolescente.

Santacruz y De Santacriuz15, se refieren a la adolescencia como el síndrome de la adolescencia normal, caracterizado por la búsqueda de sí mismo y de la identidad, necesidad de intelectualizar y fantasear, crisis religiosas, desubicación temporal, fluctuaciones del humor y del estado de ánimo, contradicciones de la conducta, evolución del autoerotismo a la heterosexulidad, actitud social reivindicatoria, tendencia grupal y separación progresiva de los padres.

Otros autores como Bianculli16 creen que como crisis individual, la adolescencia es una etapa del ciclo vital, de gran importancia, que ha sido considerada un segundo nacimiento, un nuevo desprendimiento. El conflicto central reside en superar un «proceso de duelo» que abarca: pérdida del cuerpo infantil, pérdida de los primitivos vínculos familiares, y sustitución por otros nuevos menos conocidos y pérdida de las identificaciones y procesos mentales infantiles.

La cultura también juega un papel importante; por ejemplo, es posible que muchos de los adolescentes, vivan en un ambiente difícil, debido a que la crianza y los patrones culturales tradicionales, no corresponden con su diario vivir en un mundo cada vez más tecnológico, complejo y demandante. El aprendizaje cultural que ellos tienen en su sociedad, también establece patrones de su papel en el futuro además de estilos de vida, y estilos de actuar.
.El adolescente, tanto en sus conductas aceptadas, como en aquellas penadas, es un conflictuado aspirante adulto, con la ambivalencia que genera el temor a ser mayor por un lado y la actitud también ambivalente de los adultos y la cultura que contestan a través de estímulos y prohibiciones.

En la adolescencia temprana, que incluye edades de los 10 a los13 años, la inteligencia se demuestra a través de la manipulación lógica y sistemática de símbolos relacionados con objetos concretos. El interés hacia las partes del cuerpo, favorece la intervención en salud, pero su pensamiento concreto previene la forma de dar la información. En esta etapa es necesario integrarlo a la toma de decisiones, que generen responsabilidad y a su vez autonomía. Según Russell y Bakken17, existen tres tipos de autonomía, emocional, de comportamiento y de valores. En la emocional, los adolescentes cambian la dependencia afectiva de los padres y la trasladan a los pares.

En la adolescencia media, que va desde los 14 a los 16 años, la disminución de su interés en el cuerpo, limita las acciones en salud, ya que los mismos no se van a integrar a través de la estética, sin embargo el creciente interés en la búsqueda de pareja puede ser un objetivo relacionado. También en esta etapa, la inteligencia se demuestra a través del lógico uso de símbolos relacionados con conceptos abstractos. Por fortuna, el desarrollo de este pensamiento, puede originar la evaluación de consecuencias, y lograr el manejo de la información de manera preventiva, por ejemplo, con énfasis en que unos hábitos inadecuados pueden ocasionar problemas en un futuro. Al estar muy influidos por los pares, la intervención debe dirigirse al grupo, si dentro del grupo hay líderes positivos, de lo contrario elegir la intervención individualizada sería lo más conveniente.

Por otro lado, en la adolescencia tardía, que compromete las edades de 17 a 19 años, la comunicación se facilita, porque existe la influencia tanto familiar como de los pares en la toma de decisiones. Esto implica que en la adquisición y mantenimiento de hábitos saludables pueden nuevamente intervenir los padres. Una explicación concreta y teórica como sustento del tratamiento se puede aceptar con mayor facilidad así como los efectos que tendría sobre su vida.

También se enfatiza en que una de las principales tareas que tienen los adolescentes es desarrollar habilidades para manejar sus propias vidas, y hacer escogencias positivas y saludables. Los padres y otras personas pueden ayudar a los jóvenes en el desarrollo del sentido de auto-dominio, autoestima, responsabilidad y toma de decisiones; en otras palabras, una aproximación a la autonomía, lo que se constituye en un reto que va más allá de la intervención puramente clínica.

Cada etapa trae nuevas crisis, de ahí la importancia de resaltar sobre cómo se reflejarían en la sociedad, siendo de interés para la salud pública. Se puede decir que algunas situaciones que se mencionaran tienen relación directa con la compresión de este tema, y son el uso de sustancias psicoactivas, tabaco, alcohol, desórdenes de la alimentación y embarazo en la adolescencia.


HPIM0418

Cambios biológicos del adolescente.